Una excavación junto al castillo ha hecho aflorar tumbas íberas y restos anteriores a la llegada de los romanos, junto a otros medievales.
Podrían corresponder a uno de los primeros asentamientos estables de la campiña cordobesa.
Los trabajos de excavación que se están llevando a cabo en el entorno del alhorí (granero) del castillo de Montilla, en Córdoba, han hecho aflorar unos restos funerarios de lo que en su día pudo ser una ciudad íbera de importancia.
Los restos se sitúan bajo la ciudad medieval y podrían ser los primeros indicios de uno de los primeros asentamientos estables de la campiña cordobesa, o incluso lo que quede de la ciudad de Munda.
La ciudad de Montilla data del siglo XIII, pero este hallazgo atestigua la existencia en la zona de un importante asentamiento de origen íbero, cuya primera excavación ha permitido encontrar restos funerarios y varias tumbas, que han aparecido a una cota más baja que los restos medievales.
Destacan además unas novedosas estructuras industriales, que podrían corresponder a un antiguo lagar, con lo que tiene de simbólico en una tierra de vinos como es Montilla. Así lo explica el arqueólogo José Miguel Bascón.
Este conjunto superpuesto, en un yacimiento íntimamente unido a la figura del Gran Capitán (Gonzalo Fernández de Córdoba, 1453-1515), se quiere poner en valor para que pueda ser conocido y estudiado.
Las excavaciones van a permitir que el castillo de Montilla ofrezca por primera una visión completa de sus diferentes capas históricas, partiendo de un origen íbero de gran relevancia, y mostrando la grandiosidad de las estructuras que componían la fortaleza, con elementos de carácter militar, doméstico e industrial, que conforman un conjunto de gran singularidad y que en el futuro será visitable.