480 personas en dos trenes en direcciones opuestas se dirigían a sus destinos, a 205 y 210 kilómetros por hora.
El descarrilamiento de uno de ellos y la posterior colisión provocó la muerte de 46 personas y dejó 126 heridos.
7 aún están ingresados, uno de ellos en la UCI.
El Gobierno andaluz celebra hoy la reunión de su Consejo de Gobierno en esta localidad cordobesa en homenaje a las víctimas.
Este miércoles 18 de enero se cumple un mes del accidente de Adamuz que provocó la muerte de 46 personas y 126 heridos. 7 aún están ingresados, uno de ellos en la UCI. El Gobierno andaluz celebra hoy la reunión de su Consejo de Gobierno en esta localidad cordobesa en homenaje a las víctimas.
Eran las ocho menos cuarto de la tarde, y ya había anochecido. 480 personas en dos trenes en direcciones opuestas se dirigían a sus destinos, a 205 y 210 kilómetros por hora respectivamente. A esas velocidades, la violencia del impacto fue terrorífica.
Una fatal cadena de acontecimientos bastó, en menos de un minuto, para que el destino de 46 personas se apagara para siempre en la oscuridad de Adamuz. Eran las 19:45 h de ese domingo negro cuando el tren Iryo 6189, que viajaba desde Málaga hacia Madrid con 294 personas, sufrió una rotura en el carril .
Una soldadura defectuosa en la vía provocó que los tres últimos vagones descarrilaran violentamente. La fatalidad quiso que, apenas 20 segundos después, un tren Alvia con 179 personas abordo que hacía la ruta Madrid-Huelva apareciera en sentido contrario y colisionara lateralmente.
El impacto fue tan brutal que los dos primeros coches del Alvia salieron despedidos, cayendo por un terraplén. En medio de la oscuridad y el caos, los vecinos de Adamuz fueron los primeros en llegar, guiados por el estruendo, antes incluso de que acudieran los servicios de emergencia.
Su auxilio resultó vital durante las primeras horas de la tragedia: una luz entre el amasijo de hierro en el que se convirtió lo que debía ser un feliz viaje de regreso a casa.
LA INVESTIGACIÓN SE CENTRA EN LAS VÍAS
La investigación del siniestro se centra en las vías donde descarriló el tren Iryo destino Madrid, que en unos segundos colisionó con el Alvia que se dirigía a Huelva el pasado 18 de enero a las 19,45 horas.
A la vez está pendiente la apertura de las cajas negras de ambos trenes en presencia de la autoridad judicial la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montoro, plaza número dos, que lleva la causa y que ahora tramita las denuncias (34) y la pieza separada de acción popular para resolver la admisión de la personación como acusaciones populares de siete entidades, partidos políticos y asociaciones.
A esto se suma el que se han abierto 148 diligencias previas, procedentes de los partes médicos recibidos en el Tribunal de Montoro. A todos ellos se les está realizando el ofrecimiento de acciones, mientras que, un mes después de la tragedia, en la finca aledaña a la zona del accidente continúan los tres vagones del tren Iryo que descarrilaron la tarde del domingo 18 de enero, inmovilizados y precintados por la Guardia Civil, a disposición de la investigación abierta.
Mientras, la Guardia Civil entregó al juzgado montoreño un informe preliminar. En el mismo se recoge un inventario de todas las evidencias recopiladas por los agentes correspondientes a unas 2.500 fotografías en la 'zona cero', así como las dos cajas negras de los trenes y también la toma de declaración del maquinista del Iryo el del Alvia falleció, de tripulantes y de pasajeros.
La Guardia Civil, que también ha pedido las imágenes de las cámaras del apeadero de Adif en Adamuz y de las internas de los vagones de los trenes, también ha dado cuenta a la autoridad judicial, de otros elementos, como el trozo de vía desprendido de los raíles por donde circulaba hacia Madrid el Iryo el domingo 18 de enero a las 19,45 horas, cuando descarriló y terminó impactando con el Alvia, que circulaba en dirección contraria, con destino a Huelva y que también descarriló.
Ese trozo de vía será analizado en un laboratorio "especializado en tratamiento de material metalúrgico" de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), aunque dándole parte del mismo a la Guardia Civil, que en calidad de policía judicial es la encargada de indagar en las responsabilidades penales.
Por lo que respecta a la investigación que lleva a cabo la propia CIAF, la misma ha señalado que el carril sobre el que circulaba el Iryo en Adamuz ya estaba fracturado antes del paso del tren, señalando que "se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento" del mismo.
La comisión ha concluido esto al sostener que las muescas encontradas en las ruedas del Iryo y la deformación observada en la vía "son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado", si bien, la CIAF remarca que las hipótesis planteadas en esta actualización "deben ser consideradas provisionales y pendientes de verificación, a través de pruebas adicionales que se prevé realizar en las próximas fases