Nuestra guía de la jornada es Mayte Amaro, una profesora onubense que vive en la capital portuguesa desde hace 25 años y se siente profundamente vinculada a la cultura lusa por sus raíces en la región fronteriza de "la Raya". Si quieres ver más noticias destacadas, visita la web de Andalucía X el mundo. Y en la plataforma de CanalSur Más tienes los programas completos. Puedes descargarte la App de CanalSur Más en: Play Store y Apple Store.
La reportera Lucía Tornero camina por las calles empedradas de Lisboa junto a Mayte Amaro, una onubense que hace un cuarto de siglo decide cambiar Huelva por la ciudad de las siete colinas. Tras trabajar años en el sector financiero, actualmente se dedica a la enseñanza como profesora de español en un colegio internacional en Sintra. En este reencuentro entre paisanas, la capital lusa se despliega como un escenario donde el presente convive con las huellas del terremoto de 1755 y la brisa constante del Tajo. Mayte explica por qué a los lisboetas los llaman "alfasiñas" y cómo su propia infancia en la frontera, en la zona de la Raya, le facilita una integración natural a través de términos y costumbres compartidas.
El recorrido nos desvela rincones asombrosos como la iglesia de San Roque, un edificio de fachada sencilla que esconde en su interior un tesoro que Felipe II impulsa durante la Unión Ibérica. Entre mosaicos que engañan al ojo humano y capillas que viajan desde Italia tras recibir la bendición del Papa, ambas comentan la evolución de una urbe que hoy se enfrenta a los retos del turismo y el encarecimiento de la vivienda.
El relato se detiene en la Plaza del Rocío para admirar las ondas de la calzada portuguesa, un diseño que recuerda la unión eterna entre la tierra y el mar.
La jornada incluye paradas para probar la famosa ginjinha de origen gallego y conocer a Alder, el marido portugués de Mayte que confiesa su pasión por el tapeo andaluz. Desde las alturas del monumento al Cristo Rey, con vistas al Atlántico, aflora la nostalgia por las gambas blancas y la luz de Huelva, aunque el viento parece retener a Mayte en su hogar de adopción. Antes de despedirse, Lucía sorprende a su guía con un dulce tradicional que ella misma prepara, sellando un encuentro que invita a descubrir los secretos de la capital lusa.