El portavoz de los afectados recuerda en "Despierta Andalucía" que son muchas las gestiones médicas y legales que necesitan e insiste en la necesidad de que la investigación arroje toda la luz sobre las causas y responsables del accidente.
Mario Samper sobrevivió al accidente ferroviario del 18 de enero y desde entonces ha compaginado su propia recuperación física y psicológica con la ayuda a otras personas afectadas por la tragedia. Es la voz y la cara visible de la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz. En "Despierta Andalucía" ha lamentado la falta de ayuda que padece la asociación, a pesar de tantas y tantas gestiones como necesitan las familias golpeadas por la tragedia. "Nos hemos visto solos", asegura.
"Yo no tengo vida personal, estoy completamente dedicado a esto", dice Samper. "No hemos tenido ayuda del exterior, salvo la lógica del seguro obligatorio de viajeros", afirma. "No tenemos experiencia en temas laborales, médicos, psicológicos, etc, y lo hemos tenido que hacer nosotros todo, sin ninguna ayuda".
Dos meses después del accidente han logrado que el Gobierno declare el siniestro como accidente laboral. Samper recuerda que ha sido a petición, precisamente, de la asociación de víctimas. "Pedimos que igual que se hizo en la dana se consideraran nuestras bajas como accidentes de trabajo. Han tenido que pasar dos meses para que podamos solicitarlo" y lamenta que "no haya sido el Gobierno desde el primer día el que pusiera sobre la mesa esta medida y otras más"
El pasado viernes la Asociación Víctimas del Descarrilamiento Adamuz congregó a miles de personas en Huelva en una manifestación bajo el lema 'Memoria, verdad y justicia', que concluyó con la lectura de un manifiesto por parte de Samper.
Como portavoz del colectivo, Samper insiste en la necesidad de que la investigación determine "lo que realmente ha ocurrido, pero todo parece indicar que había una vía rota" y recuerda que la empresa Adif es la última responsable de la infraestructura.