José Luis Velasco sufrió abusos por parte de un religioso y es representante de la Asociación Infancia Robada.
En "Despierta Andalucía" celebra el acuerdo entre el Ministerio de Justicia y la Conferencia Episcopal para la reparación de las víctimas.
"Llevamos muchos años peleando por este logro democrático". Con estas palabras en el programa "Despierta Andalucía" ha valorado José Luis Velasco, representante de la Asociación Infancia Robada, el acuerdo alcanzado este jueves entre el Ministerio de Justicia, la Conferencia Episcopal Española y la Conferencia Española de Religiosos para crear una nueva vía de reparación de víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico para las que ya no es posible la vía judicial, que se tramitarán a través del Defensor del Pueblo y cuyo coste asumirá la propia Iglesia.
Velasco fue víctima de abusos por parte de un religioso cuando tenía 16 años. Unos hechos que, asegura emocionado, han condicionado toda su vida y le han acarreado problemas de salud física y mental. Denuncia que el obispo Rafael Zornoza, también acusado de pederastia, encubrió su caso cuando acudió a él para contarle lo que le ocurría. "Quita quita niño", recuerda que le dijo.
Representantes de las víctimas de los abusos en el seno de la Iglesia, entre ellos Velasco, asisten este viernes a una reunión con el ministro de Justicia, Félix Bolaños, quien les explicará de primera mano el acuerdo. "Tenemos muchas preguntas. Cómo se va a desarrollar, cómo se van a hacer esas compensaciones, la elección de los profesionales de salud mental, que es muy importante, hay muchas preguntas en el tintero".
A la espera de conocer los detalles, Velasco tiene claro que es un "acuerdo histórico" y celebra que sea la Defensoría del Pueblo quien vaya a pilotar su cumplimiento.
Según los datos del Defensor, en España podría haber unas 440.000 personas que han sufrido algún tipo de abuso o agresión en el seno de la Iglesia, pero Velasco recuerda que son muchas las personas que nunca han querido denunciar, ni siquiera compartir su sufrimiento con familiares o amigos. "Es algo tan doloroso que cada uno lo lleva como puede", señala por su propia experiencia.