Además, los ensayos han demostrado que estos nuevos materiales presentan propiedades de fricción y desgaste iguales e incluso superiores a las de lubricantes convencionales, debido a su capacidad para formar una capa protectora sobre las superficies y reducir el deterioro de las piezas.
Uno de los principales avances propuestos reside en la metodología empleada. En concreto, en una reacción química denominada sililación, que cambia la afinidad de la lignina: pasa de mezclarse con agua a hacerlo con aceites. Así, este material, que de forma natural no se disuelve en ellos, adquiere nuevas propiedades que permiten emplearlo como aditivo en lubricantes y cambiar su viscosidad, algo similar a cuando se cocina y se introduce un ingrediente para darle más espesor a una salsa.