El crecimiento de estos modelos ha supuesto un avance significativo en la interacción con la tecnología, pero también ha generado una elevada demanda energética y computacional, especialmente durante el proceso de generación de respuestas. En concreto, el consumo diario producido por las consultas a modelos como chatGPT equivale al de miles de hogares, y provoca una cantidad de emisiones similar a las de un automóvil al recorrer 80.000 km (casi dos vueltas al mundo).