El Secretario General del Consejo de Antigüedades, Hesham al Leizy, afirmó en un comunicado que este hallazgo es un "importante testimonio arqueológico que arroja luz sobre los fenómenos de la actividad religiosa y real en la zona del este del Delta y ayuda a entender el fenómeno del traslado y reutilización de estatuas reales durante el Imperio Moderno", en torno al 1570-1069 a.C.