Este carnívoro extinto habitó el norte de África hace unos 95 millones de años, medía unos 13 metros de largo y pesaba entre 6 y 7 toneladas. Tenía una dentadura entrelazada que funcionaba como una perfecta trampa para peces y una gran cresta sobre el cráneo en forma de cimitarra —un tradicional sable persa— que, según estiman los investigadores, habría sido de colores brillantes. Esta singularidad, junto a la típica vela dorsal que distingue a todo el grupo, confirma que era un ornamento de exhibición visual, no una estructura funcional para la caza.
La investigación comparó la morfología del cráneo del animal, las proporciones del cuello y sus extremidades posteriores, con 43 depredadores actuales y extintos. Los autores concluyen que los espinosáuridos —incluida la nueva especie— eran piscívoros que cazaban vadeando en aguas bajas, al estilo de las garzas actuales, y no depredadores acuáticos que buceaban como los cocodrilos.