La psicóloga Raquel Calero ha advertido en "La mañana de Andalucía" de que, además de la reparación de los daños materiales, es necesario actuar en la salud mental de los afectados.
Tras las inundaciones provocadas por los temporales de los últimos días que han golpeado a gran parte de Andalucía llega la hora de la vuelta a la normalidad y ahí hay que evaluar las secuelas psíquicas que han dejado días de tensión, nervios e incertidumbre.
Raquel Calero, psicóloga del Hospital Quirón Salud Infanta Luisa, ha advertido sobre la necesidad crítica de un seguimiento a largo plazo para los damnificados. Durante su intervención en "La mañana de Andalucía", la experta subrayó que, aunque la respuesta inicial es rápida, el impacto emocional "perdura mucho después" de que el agua se retira.
Calero destaca que, tras el trabajo de contención y acompañamiento que realizan los equipos de emergencia, surge una realidad compleja para quienes lo han perdido todo. "Sabemos y los datos nos dicen que va a haber un impacto en la salud mental", explica la especialista, incidiendo en que el daño más profundo es la pérdida de la "seguridad básica en que un día tu vida de pronto se rompe y no sabes cómo retomarla".
Según la psicóloga, síntomas como la ansiedad, el miedo intenso y el trastorno de estrés postraumático "vienen para quedarse" si no se tratan adecuadamente.
Calero ha hecho un llamamiento urgente a las autoridades ante lo que define como una carencia de recursos en el sistema público para atender estos casos de forma continuada. "El foco ha cambiado, las luces se han apagado, pero las víctimas siguen ahí", calificando la falta de tratamiento prolongado como un "abandono institucional". Al no estar contemplada esta atención especializada en la cartera básica de servicios, son a menudo las asociaciones de pacientes las que deben suplir las carencias de la administración.
Finalmente, Calero ha puesto el foco en la vulnerabilidad de los menores, para quienes el regreso al hogar puede ser un proceso traumático.
A pesar de las muestras de solidaridad y apoyo en los pueblos afectados, la experta advierte que el trauma persiste en la cotidianeidad de los niños: "Las grietas están cuando vuelvan, las casas están destrozadas y ese miedo está ahí, ese ruido se queda para ellos".
La recuperación total, concluye, dependerá tanto de los recursos personales como de una función protectora de las instituciones que actualmente resulta insuficiente.