Patricia Ramírez explica en "Andalucía Ahora" que amplía la denuncia contra Ana Julia Quezada por delitos contra la integridad moral y daño psíquico. Ya sufrió amenazas después de impedir que la reclusa cobrara por grabar un programa sobre el caso.
Patricia Ramírez perdió a su hijo, Grabriel Cruz, en 2018 y desde entonces su lucha judicial por la dignidad de las víctimas no ha decaído. Pero confiesa que tiene miedo y que está cansada. En el programa "Andalucía Ahora" explica su última batalla. Ha decidido ampliar la denuncia contra la asesina del pequeño por delitos contra la integridad moral y daños psíquicos.
"Tengo miedo cada día de que esta señora pueda estar escribiendo cartas y preparando un nuevo documental porque nadie me avisa. Y sigo teniendo miedo a que me mande a alguien para hacerme daño, presuntamente, y de que los procedimientos judiciales no acaben nunca y de que no me aguante el chasis, porque el chasis ya está cansaíto".
En 2024 Patricia ya peleó en los tribunales contra la grabación de un documental en el que participaba desde la cárcel la asesina confesa de su hijo, Ana Julia Quezada, condenada a prisión permanente revisable. Logró frenar ese documental, por el que Quezada habría cobrado hasta 300.000 euros.
"Cuando presentamos la primera denuncia en mayo de 2024 ya denunciamos que la propuesta de documental nos lesionaba, que era un ataque a la memoria de Gabriel", explica. "Nadie ha calificado aún esos posibles delitos y a la vista de todas las pruebas presentadas pedimos que la fiscalía y el juez tengan en cuenta estos delitos porque el trauma se sigue agravando".
Patricia Ramírez insiste en la necesidad de unas "administraciones comprometidas con las víctimas y con el cumplimiento de las penas" frente a los "regalitos", en referencia al caso de Quezada, que llegó a recibir de funcionarios de prisiones un móvil y otros favores penitenciarios.
Que se cumpla el estatuto de la víctima y que se actualice la Ley que regula el derecho al honor, cuya reforma está en trámite. Son dos de las reivindicaciones de Patricia Ramírez, comprometida con la defensa de la memoria de su hijo y de todas las víctimas.
Lamenta que cuando, como en su caso, la asesina de su hijo pueda estar grabando un documental nadie informe a la familia de la víctima y "nos enteramos por terceros". Esto debe cambiar, reclama, porque "ya hemos tenido bastante".
Y aunque reconoce su cansancio después de tantos años de pelea judicial, Patricia sigue adelante con esperanza. "Esperanza de que jueces y fiscales tiran palante y se dicten sentencias ejemplares protegiendo nuestros derechos, diciendo a la sociedad que con las víctimas no se juega".