Lleva muchos años trabajando en el país galo y al más alto nivel para sus instituciones científicas, siempre con vocación de "servicio público", ha contado en "Gente de Andalucía".
El próximo miércoles 6 de mayo, el médico e investigador sevillano Fernando Arenzana Seisdedos recibirá la Orden Nacional del Mérito de Francia, la segunda distinción más alta del país galo.
Tras más de 45 años de servicio en Francia, donde ha destacado en los ámbitos de la ciencia, la educación y la diplomacia, Arenzana ha explicado en "Gente de Andalucía" que, aunque el nombramiento oficial es el de "Caballero de la Orden Nacional del Mérito", en la práctica diaria es un reconocimiento discreto que no altera su vida normal. Esta distinción, otorgada por el Ministerio de la Ciencia y de la Educación, premia una trayectoria dedicada a la investigación médica y al servicio del Estado.
La carrera de Arenzana ha estado profundamente ligada a una vocación de servicio público que considera heredada de su tradición familiar. Su padre, su abuelo y otros familiares también fueron sanitarios, lo que forjó en él un compromiso con la sanidad pública y la medicina hospitalaria. Al respecto, el investigador señala que "mi vocación realmente por lo público viene por ahí", destacando que su trabajo siempre se ha centrado en criterios epidemiológicos y preventivos, especialmente en el área de las enfermedades infecciosas.
Uno de los momentos más determinantes de su trayectoria fue su trabajo con niños con inmunodeficiencias graves, conocidos como "niños burbuja", coincidiendo con la aparición del SIDA a principios de los años 80. Arenzana fue testigo directo de los primeros retos que planteó esta enfermedad, afirmando que "yo estoy realmente en los primerísimos casos de pediátricos descritos en el mundo" relacionados con este virus. Su especialización le permitió identificar cuadros clínicos de inmunodeficiencia que en aquel momento resultaban confusos y desconocidos para la comunidad médica global.
Años después, su experiencia lo llevó a China para dirigir un instituto Pasteur, donde ya en 2015 advirtió sobre la inminencia de nuevas crisis sanitarias. Tras haber vivido la pandemia del covid-19, el médico mantiene su confianza en la capacidad de respuesta humana, subrayando que "fue la ciencia la que realmente controló aquello".
A pesar de no tener ya responsabilidades directas en la gestión de alarmas, Arenzana insiste en la necesidad de ser precavidos y no bajar el nivel de alerta ante futuros eventos infecciosos, fruto de la interacción entre el ser humano y la naturaleza.