El lanzamiento está programado a las 00:24 hora española. 50 años después del programa Apolo, cuatro astronautas viajarán alrededor de nuestro satélite, aunque en esta ocasión no alunizarán.
La Agencia Espacial Europea participa en el primer vuelo tripulado en 50 años.
Estamos en la cuenta atrás para el segundo viaje de la humanidad a la luna. Será a las 12 horas y 24 minutos de la madrugada del miércoles al jueves cuando se inicie el lanzamiento del megacohete, con destino a la luna. 50 años después del programa Apolo, cuatro astronautas viajarán alrededor de nuestro satélite, aunque en esta ocasión no alunizarán. Pero sí se adentrarán en la órbita lunar para probar los sistemas que permitirán futuras misiones tripuladas. La misión Artemis II podrá seguirse por el canal de YouTube de la NASA.
La tripulación despegará desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA y la nave Orión orbitará alrededor de la tierra para impulsarse hacia el espacio abierto. Enciende motores y se dirige a la luna. A esas alturas del viaje habrá recorrido más de 380 mil kilómetros en unos 4 días. Cuando divise a la Luna y la rodee, al pasar por la cara oculta, perderá la comunicación con la Tierra. El viaje de regreso dura otros cuatro días y aprovecha la gravedad terrestre para ahorrar combustible.
Los paneles solares de algo más de 7 metros de la nave suministrarán energía eléctrica al módulo, una cápsula de 5 metros de diámetro y 8.500 kilos, que será el pequeño hogar de la tripulación. Cuentan con agua potable, baño y trajes espaciales para el lanzamiento y la reentrada, que será al cabo de 10 días, culminando una misión a la luna 54 años después de la primera.
El histórico despegue de la misión Artemis II, con cuatro tripulantes rumbo a la órbita lunar, deberá superar este miércoles los ocho minutos y medio iniciales de mayor riesgo, según ha explicado el ingeniero español Carlos García-Galán, director de Moon Base de la NASA, un programa destinado a desarrollar una colonia en la superficie lunar. "La verdad es que yo no voy a aplaudir hasta las primeras 24 horas, si soy honesto, pero es una muy buena señal si pasamos los primeros 8 minutos; si los pasamos, mucha parte del riesgo del despegue ya está detrás nuestro", ha precisado.
El ingeniero espera con ansia el despegue desde Cabo Cañaveral de la misión, previsto para hoy a las 18:24 hora local (22.24 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy (Florida). Señala que, aproximadamente dos minutos y medio después del despegue, se desprende la enorme primera etapa, que tiene los dos motores de combustible sólido, los cuales caen al Atlántico, mientras otras piezas lo harán más adelante en el Pacífico.
Entre otras partes que se liberan están las tres capas que protegen el módulo de servicio de Orión y también la torre de escape, que es un motor de seguridad sobre la cápsula tripulada para uso de emergencia. "Eso se utiliza si hay que sacar la cápsula en el caso de que hubo un fallo del cohete o el cohete explotase. Pero si no lo necesitamos, en unos 5 minutos más o menos ya lo podemos quitar", explica.
En los minutos restantes, mientras la nave sigue acelerando, la segunda etapa del cohete, que alberga los cuatro motores principales, agota su combustible, se separa y cae también. "En 8 minutos y medio ya sabremos que el cohete ha funcionado bien y nos ha puesto en la órbita correcta", manifiesta García-Galán. "El lanzamiento y las reentradas siempre son importantes", dice en referencia a los mayores riesgos. "Estaremos mirando que todos los sistemas funcionan bien y no haremos el despegue hasta que estemos preparados ya", agrega.
Superada la etapa crítica, la tercera fase del cohete (Etapa de Propulsión Criogénica Interina- ICPS), que "parece un módulo con un motor muy grande", elevará la nave a una órbita muy alta, mientras Orión permanece acoplada, detalla el directivo de la NASA. La altura, apunta García-Galán, se elige de tal forma que permita "estar 24 horas en la órbita de la Tierra, chequeando todos los sistemas, asegurándonos de que está todo bien antes de mandarlos a la Luna".
Durante este proceso, la nave también se separa y la tripulación realiza la primera prueba de la misión: toma el control manual y ejecuta una simulación de acoplamiento con la tercera fase como si esta fuera un módulo de alunizaje.
El Space Launch System (SLS), el cohete más grande y potente de la NASA, y la cápsula Orión, que ya realizaron una primera prueba en 2022 durante Artemis I, esa vez con maniquíes, llegan hoy a este segundo vuelo con algunos ajustes menores en el primero, y con "todos los sistemas relacionados con la tripulación" incorporados en la segunda, los cuales estaban ausentes en la misión inicial, declara el ingeniero.
También indica que probarán un nuevo sistema de comunicación láser de Orión: una terminal óptica que utiliza luz láser infrarroja en lugar de ondas de radio para transmitir datos a la Tierra, lo que permite enviar una cantidad mucho mayor de información. "Si funciona nos dará unas imágenes en alta definición geniales y también podremos ver la tripulación en vivo", asegura.
La misión es histórica además por llevar por primera vez a la Luna a una mujer, Christina Koch, a un astronauta afroamericano, Victor Glover, y a uno estadounidense, el canadiense Jeremy Hansen, un aspecto que, según el ingeniero malagueño, visibiliza la diversidad en la exploración espacial. La tripulación la completa el comandante de la NASA, Reid Wiseman.
"Yo creo que es importante para que la gente se pueda reflejar en ellos y decir: estas personas están haciendo algo que parece imposible, ir a la Luna otra vez después de más de 50 años. Que la gente, los niños y las niñas se puedan identificar con ellos y decir 'eso también lo puedo hacer yo'", subraya.
El español, encargado en la NASA de la construcción de una base lunar, destaca que se requerirá de estas nuevas generaciones en la exploración espacial. "Vamos a necesitar a nuevos ingenieros, nuevos científicos. Por ejemplo, vamos a construir una base lunar, una colonia a partir de este año que estará operativa por el 2032 más o menos. Y eso es el principio, lo vamos a utilizar para aprender las cosas que necesitamos para ir a Marte. Y a partir de ahí, pues ya a soñar", concluye.