El Producto Interior Bruto ha crecido en el tercer trimestre un 2% a pesar del retroceso del consumo y gracias al buen comportamiento de la inversión.
El crecimiento de la economía española ha continuado durante el verano, aunque por debajo de las previsiones oficiales. El Producto Interior Bruto ha crecido en el tercer trimestre, entre julio y septiembre, un 2 por ciento. El comportamiento del consumo ha sido quizás la mayor sorpresa, con un descenso del 0,3 por ciento, que cae hasta el 0,5 por ciento en el caso del consumo de las familias. La inversión, sin embargo, ha mantenido un buen comportamiento, con un crecimiento trimestral del 2 por ciento.
De acuerdo con el avance de contabilidad nacional publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el PIB acelera su crecimiento en el tercer trimestre respecto al alza del 1,1 % del segundo y a la caída del 0,6 % del primero, en línea con el paulatino levantamiento de las restricciones para contener la pandemia de la covid-19.
Sin tener en cuenta el tercer trimestre de 2020, cuando la economía creció un 16,8 % tras el confinamiento, el alza del 2 % sería la mayor registrada en casi 50 años.
El INE explica que para este avance de la contabilidad nacional la mayoría de indicadores coyunturales recogidos son de julio y agosto, aunque se han añadido datos adelantados de septiembre.
En el desglose de los datos, la demanda nacional (consumo e inversión) sumó 0,2 puntos al avance del PIB trimestral, mientras que la demanda externa aportó 1,8 puntos.
El consumo de los hogares recayó en el tercer trimestre, un 0,5 %, frente al crecimiento del 4,7 % del segundo, mientras que la inversión en su conjunto repuntó y creció un 2 %, gracias al alza de la dirigida a bienes de equipo y maquinaria (3,6 %), mientras que la destinada a vivienda y construcción de mantuvo sin cambios.
Las exportaciones se impulsaron al 6,4 %, tras haber crecido el 0,9 % en el segundo trimestre, mientras que las importaciones se moderaron al 0,7 %, tras subir un 4,2 % en el periodo anterior.
El empleo de la economía, medido en horas trabajadas, aumentó un 0,3 % respecto al trimestre anterior, tasa que fue más elevada en el caso de los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo (4 %), debido a la caída de las horas trabajadas y de la jornada media.
En comparación con un año antes, el PIB aumentó un 2,7 %, una tasa 14,8 puntos más moderada que la del segundo trimestre del año cuando se disparó un 19,8 % debido al efecto comparación con un segundo trimestre de 2020 con la economía afectada de lleno por el estallido de la pandemia.
Desde el lado de la oferta, solo los servicios (10 %) y la industria (0,4 %) siguieron creciendo en tasa interanual, aunque a tasas mucho más moderadas que el trimestre precedente, mientras que decrecieron la agricultura (10 %) y la construcción (8,2 %).
Dentro de los servicios, destacó el avance del comercio (10,6 %) y las actividades artísticas, recreativas y otros servicios (8,8 %), aunque muy por debajo del registrado en el segundo trimestre.
El deflactor implícito del PIB, indicador que mide el comportamiento de la inflación, aumentó el 1,5 %, cuatro décimas por encima del trimestre anterior