Fue en la España yeyé y cañí de los 70 y 80, un icono del cine de destape. Junto a Andrés Pajares reventó las taquillas. La fama le llegó de la mano de Mariano Ozores en 1979 con "Los bingueros". Le seguirían otros éxitos como "Los liantes", "Yo hice a Roque III", "Qué gozada de divorcio" o "Cristóbal Colón, de oficio... descubridor".
El actor y humorista Fernando Esteso ha muerto esta madrugada los 80 años en el Hospital La Fe de Valencia, donde estaba ingresado desde hace dos días debido a una insuficiencia respiratoria. Fue en la España yeyé y cañí de los 70 y 80, un icono del cine de destape. Junto a Andrés Pajares reventó las taquillas con películas que tenían el fervor del público, tanto que podían estar un año en cartel más tiempo en los cines que alguno de los filmes de la saga de 'Star Wars'.
Sus padres tenían una compañía de folclore aragonés y Esteso debutó con apenas tres años cantando jotas, sus canciones de cuna. Actuó en el circo y a los 13 empezó en el teatro, en Zaragoza, haciendo entremeses baturros con su hermano Pedro. El escenario fue desde entonces una pasión para él, que consideraba que el cariño, las risas y el aplauso del público eran la sal de su vida y el único patrimonio que Hacienda no le podía quitar. Era feliz cuando le reconocían por la calle.
Su juego era ser artista. El hombre que empezó como payaso siguió haciendo durante toda su vida ese humor somarda, aragonés y con retranca, directo y tradicional. Más que la carcajada, buscaba en el espectador una sonrisa y un estado de ánimo. Definía a su trabajo como "limpio, blanco, sin complicación. De la calle".
Inició su carrera cinematográfica en 1973, pero la oportunidad que le llevó a la fama se la proporcionó Mariano Ozores en 1979. Ese año protagonizó "Los bingueros", la primera de las películas que haría con Andrés Pajares, recién estrenada cuando se acababa de legalizar el juego en España. Le seguirían otros éxitos de taquilla extremadamente rentables, como "Los liantes", "Yo hice a Roque III", "Qué gozada de divorcio" o "Cristóbal Colón, de oficio... descubridor".
Rodajes de vértigo, de apenas cuatro semanas, que daban como resultado comedias costumbristas de tinte erótico y que contaban con el beneplácito del público. Pajares y Esteso se separaron tras el éxito logrado con la comedia "La extraña pareja". Tenían la sensación de estar haciendo siempre la misma película, justificaba Esteso, que miraba con cierta envidia el éxito que su compañero logró con su papel en 'Ay, Carmela', dirigida por el también aragonés Antonio Saura.
Antes del despegue de su carrera en el cine, Esteso fue también, a mitad de los 70, una de las caras visibles del "rock rural": un nuevo estilo musical, un pop paleto del que salió, por ejemplo, "La Ramona", una mofa exagerada de las mujeres entradas en carnes, a la que siguió "El Zurriagazo". En una vuelta de tuerca más, Esteso tenía la gran habilidad de imitar las voces de otros cantantes, y se hicieron famosas su "reinterpretaciones" de Julio Iglesias (con quien llegó a compartir escenario), Raphael, Luis Aguilé, Serrat o Manolo Escobar.
Curioso y aplicado, tal y como se definía, su propósito fue hacer felices a los demás, y estimaba que lo consiguió: "No hay cosa más bonita que notar que la gente te quiere", pensaba. Su frase "el público es el que te hace durar y perdurar" bien podría figurar ahora en su epitafio.