Andalucía cerró los once primeros meses de 2025 con 55.367 nacimientos y 68.238 defunciones, un balance negativo que explica por qué la natalidad ya no compensa el envejecimiento de la población. En "Andalucía Ahora" de Canal Sur Radio hablamos de este complejo problema que afecta a toda la sociedad.
Andalucía cerró los once primeros meses de 2025 con 55.367 nacimientos y 68.238 defunciones, según el Instituto Nacional de Estadística. La diferencia es de 12.871 muertes más que nacimientos, un balance negativo que explica por qué la natalidad ya no compensa el envejecimiento de la población. A pesar de este balance negativo, estamos por encima de la media española.
En "Andalucía Ahora" de Canal Sur Radio hablamos con Luis Ayuso, catedrático de Sociología de la Universidad de Málaga (UMA); con Javier Soto, un joven que desea ser padre algún día; y con Sasharel, quien ha dado a luz en Mijas (Málaga) en pleno temporal.
Ante esta situación, el Consejo de Ministros ha aprobado una prestación universal por nacimiento y crianza de niños. El objetivo es reducir la pobreza infantil y fomentar la natalidad en España, que está en mínimos históricos. Si finalmente es aprobada por el Parlamento, sería una ayuda directa de 200 euros al mes por hijo.
"Como medida es positiva", considera Luis Ayuso, "lo que ocurre es que debería venir dentro de un plan más ambicioso", que también contemplara otras medidas, además de las ayudas directas, ya que se trata de un problema de dimensión mundial.
El catedrático de Sociología recuerda que en España las mujeres jóvenes consideran que la edad idónea para tener hijos está entre los 30 y los 35 años, y que cuando deciden tenerlos se encuentran con "problemas para conciliar, con las guarderías, con lo bajos salarios, con la vivienda", enumera.
"El tema de la conciliación es un tema clave; afecta a la maternidad y va a afectar a un montón de factores", según el catedrático de Sociología de la UMA, que se pregunta ¿qué hacemos si tenemos que cuidar de unos padres mayores?
Es decir, que en su opinión estamos ante un problema complejo, con "múltiples factores, algunos de carácter económico y otros de carácter cultural".