Así lo ha expresado el alcalde de la localidad gaditana, Carlos Javier García, que tuvo que ser evacuada por el colapsó que sufrió por el tren de borrascas
El pueblo de Grazalema, en la Sierra de Cádiz, está preparado para acoger y "abrazar" de nuevo a los turistas que vengan visitarlos durante la Semana Santa tras unos meses en que sus vecinos han tenido que afrontar daños y reparaciones ingentes en casas y establecimientos por las borrascas de finales de enero y principios de febrero, esperando que el apoyo mostrado entonces con donación de alimentos y materiales se transforme ahora en visitas.
El alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, ha explicado que el municipio "es seguro", a pesar de lo ocurrido hace casi dos meses, y que prácticamente todos los establecimientos y comercios están de nuevo reabiertos y esperando a los visitantes para retomar la normalidad económica y social.
Y es que el turismo es un sector primordial para este pequeño pueblo blanco de la Sierra de Cádiz, que hasta ahora seguía sufriendo las consecuencias de las borrascas al recibir a menos visitantes de los que habitualmente llenan sus calles y plazas, aunque poco a poco y gracias a la mejora del tiempo, esta situación se está revirtiendo.
Carlos Javier García ha avanzado que según las previsiones que se manejan en el Ayuntamiento, la ocupación durante la Semana Santa se sitúa en torno al 75%, aumentando hasta el 80 en la segunda parte de esta festividad, entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección. No obstante, sí ha indicado que aunque son datos positivos, son algo más bajos de lo que solían tener en años anteriores.