Temen la introducción de productos de naciones como Brasil que no reúnen las exigencias de calidad y de producción, sin pasar los mismos controles fitosanitarios que la Unión exige a los agricultores andaluces.
El sector del cítrico andaluz ya se está organizando para defender sus intereses ante el acuerdo entre la Unión Europea y los países de Mercosur. Temen la introducción de productos que no reúnen las exigencias de calidad y de producción que ellos están soportando. La mayor amenaza es que productos de naciones como Brasil inunden los mercados, sin pasar los mismos controles fitosanitarios que la Unión exige a los agricultores andaluces. Piden competir en igualdad de condiciones.
La producción de naranjas en Andalucía ya supera a la valenciana. En La Rinconada este sábado recogen una variedad tardía, la llamada lanelate. Gran parte se exportará a China o Ecuador. Una producción con estándares de calidad casi ecológicos. El sector del cítrico teme que el nuevo acuerdo con los cuatro países de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) les perjudique. La Unión les exige controles que no pide a terceros países. Francisco J. Bernal, presidente Alcafruit, desconfía que esos mismos controles se les aplique a las importaciones.
Mercosur supone una nueva competencia, aunque no la única. El pasado año, Europa rebajó las inspecciones a los cítricos egipcios o importó con arancel cero las naranjas de Sudáfrica. Porque entre los países de la Unión hay distintos intereses. Aseguran que el sector del cítrico ya está organizando para defender sus intereses y así protegerse de la competencia desleal.
También preocupa a los agricultores el arroz de fuera. En la Marisma del Guadalquivir hay sembradas 40.000 hectáreas de arroz, casi la mitad de lo que se consume en España que, junto a Italia, concentra el 80 por ciento de la producción en la Unión Europea. La firma del acuerdo preocupa al sector, sujeto a un estricto control, y que pide que el arroz que venga de Latinoamérica cumpla las condiciones que exige Europa para garantizar el cuidado del medioambiente y la salud de las personas. El Tratado viene acompañado de clausulas para el año que viene que garantizan la viabilidad del sector arrocero, al menos por el momento.
Las organizaciones agrarias andaluzas son escépticas. Asaja, por ejemplo, insiste en la importancia de exigir los mismos controles a los productos de estos países. Y hacerlo con los mismos requisitos que nuestros productos agrícolas y ganaderos. Desde el Gobierno andaluz, el consejero Fernández-Pacheco, defiende el acuerdo siempre y cuando se sea muy vigilante con el cumplimiento y se garanticen las claúsulas de salvaguarda.
En Cataluña, por tercer día consecutivo sigue bloqueado el acceso en la AP7 al puerto de Tarragona en protesta por el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea con Mercosur. Se trata de un centenar de agricultores y treinta tractores y furgonetas. Dentro de los vehículos han pasado su segunda noche. No sólo en Cataluña, ganaderos y agricultores de Galicia y Cantabria han cortado varias carreteras. Consideran que el acuerdo será una ruina para el sector.