El equipo sevillista tiene prácticamente hecha la salvación tras sus tres triunfos consecutivos pero necesita sumar o que sus rivales directos fallen para dar por finiquitada una temporada más de sufrimiento.
En una jornada, la penúltima de la liga, con los horarios unificados, el Sevilla se enfrenta a las 19:00 horas ante el Real Madrid con la calculadora en la mano.
Parte con cuatro puntos de ventaja sobre el descenso gracias a tres inesperados triunfos consecutivos y solo quedan seis puntos en disputa con enfrentamientos entre rivales directos. Así que está casi salvado, incluso sin sumar ni un punto, pero la idea es ganar o empatar para no tener que hacer cuentas y hacerlo en casa, donde la afición le ha llevado en volandas en este tramo final de liga después de muchas tardes de pitadas y sinsabores.
Si no gana, es más que probable que incluso la derrota le sirva para acudir a la histérica última jornada sin tener que jugarse nada en su visita a un Celta que tal vez esté luchando por estar en Europa League y no en Conference League.
El rival, aunque asuste por el nombre, no lo hace por rendimiento y situación mental. En pleno proceso de descomposición con medio vestuario enfrentado entre sí tras la pelea Valverde-Tchouameni y con el entrenador tras el cruce de declaraciones Mbappé-Arbelona, los jugadores están más pendientes de acabar y no lesionarse para estar en el Mundial.