El presidente sevillista ha comparecido ante los medios de comunicación tras meses de silencio inmerso en una enorme crispación social y peticiones de dimisión que no han cesado en este comienzo de campaña.
El presidente del Sevilla, José María del Nido Carrasco, ha comparecido públicamente después de meses de silencio en medio de una plausible crisis institucional y peticiones de dimisión que no cesan, algo sobre lo que ha pasado de puntillas para centrarse en la situación económica y deportiva del club tras el mercado de verano.
"Hemos dejado la deuda neta en 66 millones de euros", aseguró tras las importantes ventas de jugadores como Badé o Lukebakio y las frustradas con ofertas millonarias de Juanlu, Carmona o Vargas. A pesar de estos últimos contratiempos, el presidente ha asegurado que "el club es solvente" y se ha llevado a cabo una importante reducción del coste de la plantilla que ha puesto muchos problemas para fichar por el límite salarial. "El coste actual de la plantilla son 85 millones", ha precisado.
Sobre el clima de crispación que se vive en el entorno sevillista y que no ha cesado después de una turbulenta temporada pasada, el máximo dirigente sevillista se ha limitado a recordar "esto es una Sociedad Anónima Deportiva y el consejo cuenta con la mayoría accionarial. La crispación la asumo en el contexto futbolístico. Ya es momento de cerrar la temporada pasada".
Ha preferido optar por lo deportivo tras un comienzo esperanzador en cuanto a imagen, no tanto en cuanto a resultados con un triunfo y dos derrotas en tres jornadas. "Estamos muy ilusionados con la llegada de una nueva dirección deportiva y de Matías Almeyda", ha afirmado.
Antes de la cita con el presidente sevillista, el Sevilla presentó a dos de sus últimos refuerzos, Batista Mendy y Fabio Cardoso.