Los vestidores tienen una gran responsabilidad en las Cofradías andaluzas.
Tiene un ritual preciso y manejan con mimo un ajuar con mucha historia.
Hemos hablado con Óscar Torres, que viste a la virgen de la Soledad Coronada de Marchena.
Vestir a las vírgenes para momentos tan importantes como procesionar en Semana Santa es un ritual más delicado e íntimo de lo que parece. Preservar su identidad y en muchos casos manejar un ajuar con siglos de antigüedad, es una labor que no se confía a cualquiera. Los vestidores lo saben y viven este ritual con la solemnidad que se merece. Lo hemos vivido en la localidad sevillana de Marchena.
Este sábado es un día muy especial para los devotos de la Soledad coronada de este monumental pueblo de la campiña sevillana. Una cofradía que data del siglo XVI. Los cernicaleros, como se les conoce a los hermanos de esta cofradía, han sabido preservar una tradición ancestral única que cada Sábado Santo despierta un gran fervor por sus calles con la Santa Cruz, el Cristo yacente y la Soledad a la que toca vestir. Los hacen también en Córdoba, Sevilla, Jaén y Cádiz en lo que es algo más colocar prendas a una imagen.
Óscar no restringe su conocimiento al área de Jerez de donde es, sino que reconoce el legado peculiar que esconden muchos rincones de Andalucía. Pero este sábado tocaba traslado al paso y engalanar a la Soledad.
Será inevitable enfrentarse después al escrutinio del exigente mundo cofrade, pero para los vestidores eso es otra historia. Ahora es conocimiento, un privilegio y un placer.