El entrenador sevillista, que afronta ante el Getafe el primero de los siete partidos de sanción que le han caído por la roja y su reacción en el último partido liguero, insiste en que nadie le ha explicado aún por qué fue expulsado.
El técnico sevillista Matías Almeyda se ha referido por primera vez a la sanción de siete partidos que le ha impuesto el Comité de Competición por su expulsión y su posterior reacción ante el árbitro del encuentro, el colegiado navarro Iosu Galech Apezteguía, durante el Sevilla-Alavés.
Cree que es "una injusticia" y entiende que nunca debió ser expulsado. "Eso no avala la reacción que tuve y por lo que pedí disculpas", apuntó Almeyda, quien recalcó que "jamás" ha proferido "ningún insulto" e indicó que él también está "dispuesto a aceptar disculpas", en referencia a que, en su opinión, no hizo nada para que le mostraran la tarjeta roja.
"Pagaré las siete fechas de suspensión, pero la sensación es de injusticia total porque todavía no sé por qué fui expulsado. Luego, rompí una botellita y me pueden caer diez o veinte partidos, los que quieran. Estoy todo el día diciendo que hay que tener tranquilidad y el primero que perdió la tranquilidad fui yo. Me equivoqué y quiero usarlo como un aprendizaje", añadió Almeyda.
El preparador sevillista anunció que no volverá "a hablar con un árbitro" porque el domingo se limitó a "preguntar" el motivo de su expulsión "con las manos atrás" y por ello lo apartaron por "medio torneo", una circunstancia que le "causa dolor, por supuesto, pero también incrementa la pasión" que siente "por este club" y su "compromiso con la hinchada".
Almeyda vaticinó que "al vestuario no le va a afectar" su ausencia del terreno de juego "porque está más unido que nunca" y esa "unión es lo que hará que el Sevilla salga de esta situación", algo que cree que "sería bueno para el fútbol español" porque no se trata de "club normal", sino que "al Sevilla se lo mira en todo el mundo y es un equipo importante para LaLiga".