La localidad sevillana se enfrenta a una plaga de insectos que está dejando sin cosecha a los productores
Las altas temperaturas de los últimos días han propiciado su expansión y el resultado ha sido catastrófico
Después de enfrentarse a la sequía, los agricultores de flor cortada tienen en esta campaña un nuevo enemigo al que enfrentarse: una plaga de trips o arañuelas contra los que los fitosanitarios no han podido terminar. El calor que ha hecho hasta el mes de octubre ha hecho que se reproduzcan con facilidad.
Diego lleva 25 años dedicado al cultivo de claveles en Lebrija y es la primera vez que se enfrenta a un resultado de campaña tan negativo, la totalidad de flores, debilitadas ya por la falta de agua, sólo sirve ahora para dar de comer al ganado. Como él, hay un centenar de afectados.
Ni trampas ni insecticidas han podido controlar esta plaga que deja este año la plantación sin el color habitual de estas fechas.