Uno de los supervivientes del accidente de tren ha descrito en Andalucía Directo cómo vivió el accidente: "El vagón era dantesco.
Prefiero no entrar en detalles, pero fuera había llantos, nervios y mucho dolor”.
En Andalucía Directo nos trasladamos hasta Málaga, ciudad de la que partió el tren de alta velocidad Iryo que descarriló en Adamuz, provocando la mayor tragedia ferroviaria registrada hasta ahora en la red de alta velocidad en España. Allí se encuentran algunos de los pasajeros afectados por el accidente.
Uno de ellos viajaba en el último vagón del convoy, precisamente el que descarriló en el momento en que se produjo el choque con otro tren. Su relato, todavía marcado por el impacto emocional, describe con crudeza los segundos de caos vividos en el interior del tren.
“El vagón empezó a moverse de arriba abajo. Yo estaba dormido, escuchando música, y me desperté pensando que algo estaba pasando. No sabría decir cuánto duró, el tiempo en esos momentos no existe”, explica. Poco después, el vagón volcó lateralmente. “Todo voló. Era como estar dentro de una batidora. Yo estaba dentro y pensé: estoy vendido al destino, ¿qué va a pasar ahora?”.
El pasajero cuenta que su único instinto fue protegerse la cabeza. “Me cubrí con el brazo, que es el que tengo dañado. Yo estaba sentado junto a la ventana y, cuando el vagón giró y se arrastró, las ventanas reventaron. La tierra, los cristales, todo me rozó el brazo”. Relata también cómo algún objeto —posiblemente una butaca o parte del equipaje— cayó sobre él. “Algo me sepultó. No sé qué fue, pero quizá eso mismo me protegió del impacto mayor”.
Tras el accidente, los recuerdos se vuelven confusos. El afectado perdió todas sus pertenencias y tuvo que pedir un teléfono prestado para contactar con su familia. “Salimos como pudimos, rompiendo los cristales de arriba, escalando por las butacas. Al salir pedí un teléfono y llamé a mi hermana, el único número que me sabía de memoria”.
Fue trasladado al Hospital Reina Sofía, donde quiso destacar la labor del personal sanitario. “Maravillosos, en lo profesional y en lo humano. Dentro de todo este drama, hay que quedarse con eso”, afirma. Posteriormente, su hermano se desplazó desde Málaga para recogerlo, mientras que sus hijos permanecen en Madrid.
El superviviente recuerda también la escena al abandonar el tren: “No sabía que había otro tren más adelante. Estaba todo oscuro. El vagón era dantesco. Prefiero no entrar en detalles, pero fuera había llantos, nervios y mucho dolor”. Aun así, subraya la reacción solidaria de pasajeros y personal ferroviario. “Hubo gente que mantuvo la calma y ayudó sin pensar en cómo tenía las manos. Bajé por un palé porque no podía moverme bien y me ayudaron con un cariño que te hacía sentir acompañado dentro del drama”.
Acompañado por su hermana, que ha preferido no aparecer ante las cámaras, el afectado quiso lanzar un mensaje de apoyo: “A todas las familias que lo están sufriendo ahora, les mando toda mi fuerza. Sé lo traumático y terrible que es”.