Las mujeres de Almonte tocan con maestría las castañuelas fusionando su sonido con el de las marchas procesionales de Semana Santa transmitiendo emoción y devoción.
Un grupo de mujeres de Almonte ha encontrado una forma muy especial de vivir y expresar la Semana Santa: interpretando marchas cofrades al toque de las castañuelas. En sus manos, un instrumento tradicionalmente ligado a nuestra tierra se convierte en protagonista de la música procesional, aportando un matiz íntimo, emotivo y profundamente arraigado a la tierra. La escena, en la que las marchas suenan al compás de los palillos, resulta tan original como sobrecogedora y está despertando un gran interés entre los aficionados a la música cofrade y a las tradiciones populares.
Al frente de este proyecto está Pastora, una almonteña que lleva tres décadas enseñando castañuelas y que ha encontrado ahora la manera de unir su vocación docente con su devoción cofrade. Tras 30 años formando a varias generaciones de mujeres en el toque de este instrumento, ha dado un paso más al adaptar el lenguaje de las marchas procesionales a la rítmica de las castañuelas, creando arreglos específicos y trabajando con detalle la coordinación de cada golpe. El resultado es un repertorio en el que piezas clásicas de la Semana Santa adquieren una nueva textura sonora sin perder un ápice de solemnidad.
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