El acusado ya fue condenado por la muerte de su pareja, hallada flotando en su piscina con golpes y un corte en la yugular un año antes de los hechos ahora juzgados.
La Fiscalía de Málaga ha considerado que concurre la eximente completa de legítima defensa en el caso del exmarido de Lucía Garrido, quien mató a dos personas de nacionalidad colombiana en 2009 en su finca 'Los Naranjos', ubicada en la localidad malagueña de Alhaurín de la Torre.
El fiscal ha explicado a los miembros del jurado que considera que los hechos son constitutivos de dos delitos de homicidio, pero estima la eximente completa de legítima defensa y no pide prisión para el acusado.
El acusado ha declarado que actuó en legítima defensa en la cuarta jornada del juicio en el que se le acusa de matar a tiros a dos hombres, que entraron armados y con pasamontañas en su finca.
El exmarido de Lucía Garrido ya fue condenado por la muerte de su pareja, hallada flotando con golpes y un corte en la yugular en la piscina de su finca en 2008 (aunque la sentencia está recurrida ante el Tribunal Supremo), y justo un año después del crimen de la mujer mató a estas dos personas.
Tras la declaración del acusado y la presentación de los informes finales, en los que mantienen la petición de libre absolución tanto la defensa como la Fiscalía, el veredicto del jurado podría estar listo el próximo lunes.
Los dos colombianos fallecieron el 25 de abril de 2009 por los disparos del propietario de la finca, exmarido de Lucía Garrido. El fiscal considera que, sobre las 22:00 horas del 25 de abril de 2009, los dos colombianos en unión de varias personas no identificadas (más de cinco), portando todos ellos armas de fuego y un fusil de asalto Kalashnikov, acudieron a la finca del acusado para sustraer una supuesta importante cantidad de droga que ellos creían que guardaban en su interior.
Mientras que el resto se quedó fuera, los dos colombianos saltaron el muro y accedieron al jardín con pasamontañas, con una pistola y un revólver.
Al oír ruido en el exterior y a su perro ladrar insistentemente, el acusado salió con una escopeta al temer que fueran unos ladrones, siempre según la versión del ministerio público.
Los asaltantes lo encañonaron pero éste retrocedió y se resguardó tras un banco de piedra, momento en el que le dispararon repetidamente pero no lo alcanzaron ante la protección del citado banco.
El fiscal mantiene que el acusado, con el fin de proteger su vida y mientras recibía los disparos, realizó dos detonaciones con su escopeta, alcanzando a cada uno de los asaltantes, que fallecieron.
Inmediatamente el dueño de la finca saltó la valla de su vivienda por la parte trasera y huyó corriendo hasta el domicilio de los vecinos, a quienes pidió auxilio y solicitó que llamaran a la Guardia Civil, cosa que éstos hicieron.
El procesado ha declarado este jueves y ha reconocido que disparó a las víctimas, pero ha relatado entre sollozos que lo hizo porque temió por su vida al tiempo que ha explicado que hizo dos detonaciones después de que le dispararan a él.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), personada como acusación en el procedimiento, ha indicado que no comparte el criterio del fiscal ya que considera que el acusado sabía que ciertas personas iban a ir a su finca y se preparó para ello con diversas armas.
AUGC ha considerado que el acusado debe ser condenado a 35 años de prisión por un doble delito de homicidio con el agravante de ejecutar el hecho con alevosía y de delito continuado.