Los reporteros
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Los toros, en números rojos

El sector no tiene más remedio que reinventarse con nuevas líneas de negocio para sobrevivir a la embestida de la pandemia.

Los reporteros se adentra en la realidad actual de un negocio que genera 57.000 puestos de trabajo directos en Andalucía.

CANAL SUR MEDIA 22 May 2022

La pandemia nos ha dejado muchos números rojos. Entre ellos están las ganaderías de reses bravas. Decenas de ellas han desaparecido en los últimos dos años en Andalucía. La vuelta de los festejos taurinos supone para algunas un respiro, pero no garantiza la viabilidad para la mayoría.

El sector no tiene más remedio que echar imaginación y reinventarse con nuevas líneas de negocio para sobrevivir. Son 57.000 los puestos de trabajo directos que genera en Andalucía. 

El no hay billetes del pasado Domingo de Resurrección en la Maestranza de Sevilla marcó el hipotético final de un ruinoso negocio por dos años. Pero ¿realmente esas imágenes de abarrotamiento de público, impecable y maqueado, en la probablemente más coqueta plaza de lidias del mundo, posibilitan un borrón y cuenta nueva a la situación que sobrelleva el sector? 

Fernando Sampedro, secretario de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, es tajante: "Hay muchos ganaderos que han llegado casi a la ruina". Lo corrobora Fabrice Torrito, mayoral de la ganadería Marqués de Albaserrada: "¡Qué duro es que un ganadero tenga que mandar al matadero a toros de 3, 4, 5 años, sin poder lidiarlos". O Ramón Valencia, empresario de La Maestranza: "Hay que dejar más viabilidad empresarial. Esto poquito a poco irá surgiendo de otra manera".

Según el último informe aportado por la Unión de Criadores de Toros de Lidia, la asociación que representa un 35% del total en España, Andalucía alberga 113 de sus 255 ganaderías activas. Cifra que revela 26 menos que cuando empezó la pandemia, y más de un centenar de extinciones si se compara con hace una década… "Entre 300.000 y un millón de euros es lo que ha podido perder una ganadería al año", calcula Fernando Sampedro.

Si se toma como referencia 2017, con 4.500 millones de impacto económico por sus 19.500 festejos taurinos, entre espectáculos populares y reglados, hoy la situación es de honda preocupación. La comparativa de machos lidiados por las cinco asociaciones ha pasado de 5.383 astados a una cincuentena en 2020 y 1.883 en 2021.

Las ganaderías más renombradas evidencian reducciones en becerros herrados entre el 30% y 50%, lo que bajará más aún la oferta futura de astados en la Unión de Criadores de Toros de Lidia, dado que ya ha disminuido su número de 40.000 a 21.000 animales.

Pero el mundo del toro no se resume en lidia y ganaderías. Pedro Algaba, sastre taurino, cuenta: "Decidí cerrar mi tienda y seguir en el taller. Yo me dediqué a estudiar. Es lo único positivo. Lo demás, ruina. En los 90 llegué a Sevilla y había, que yo recuerde, 10 o 12 sastres a medida, artesanos. Creo que no queda ninguno". 

Por su parte, Melchor Guerrero, transportista de este ganado, explica cómo ha afectado la crisis a su ámbito: "Han desaparecido algunas empresas porque al no haber movimiento no pueden asumir el coste del mantenimiento de los camiones, y los han tenido que vender". 

La asistencia a festejos taurinos oscila entre el 8% y 6% de la población, registrándose una pérdida en la venta de localidades desde 2011 de 40 a 25 millones de euros, lo que ha obligado a los ganaderos a potenciar nuevas vías de financiación.

Podríamos apabullar con grandes nombres de los que han defendido la tauromaquia, pero quizás sea más práctico acudir a las palabras de aquel lagartijo el grande que dejó caer aquello de hay que desengañarse: en esto del toreo, unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben…

Un negocio que mueve 2.500 millones de euros de media al año, con sus 3.300 plazas y 17.000 festejos taurinos celebrados en un 70% de los municipios del país. Enfrente: un futuro cargado de incertidumbres, incluida la propia amenaza de pérdida de uno de los animales más totémicos y hermosos del mundo…

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