Tras una selección minuciosa, hecha a mano, las flores se envían al perfumista almeriense David Fernández, que logra una fragancia dulce y afrutada, que se comercializa con el nombre de Rapa.
Estamos en plena floración del olivo en Jaén y la tradición agrícola y el arte perfumista se unen para crear el único perfume de olivo del mundo.
El primer paso es recoger las flores para destilarlas y convertirlas en un aroma singular. Una recolección muy minuciosa que se hace a mano.
En los campos donde se hace esta selección hay que trabajar con rapidez, ya que la flor del olivo florece durante apenas unas semanas al año.
Su corta vida, entre 36 y 48 horas, y su pequeño tamaño la convierten en un elemento casi desconocido para la mayoría, pero su delicadeza y su aroma único han sido capturados por primera vez en una fragancia dulce y afrutada, que se comercializa con el nombre de Rapa.
Desde hace cinco años las flores se envían al perfumista almeriense David Fernández, que consigue notas de vainilla, miel, melón, jazmín y manzana. Se vende en España y también se exporta a Europa y países árabes.