Su fotografía ha permitido construir una base documental de la fauna local
Juan Diego Soler Pérez, el hombre que musitaba a la naturaleza cuando capturaba instantes en los rincones de la geografía de Almería, Murcia y Granada, ha pasado a la historia de la fotografía de naturaleza en el ámbito de la biodiversidad.
Su muerte, cuando arrancaba 2026, ha dejado una huella imborrable entre investigadores y naturalistas. Su profesión de Ingeniero Técnico Agrícola educó su estilo para capturar cada movimiento de vida animal o vegetal en humedales y charcas, en sierras. Su vieja cámara Pentax, comprada con su primer sueldo, sumergió a Juan Diego, en la magia de la fotografía.
Y a lo largo de los años, en silencio y sin aires de grandeza, capturó la vida que nos rodea y enriquece para siempre. Su meticulosidad dió luz en el proyecto Odonatos de Almería. Las libélulas y caballitos del diablo, capturados por su lente, son testigos de la magia de la mirada de Juan Diego Soler Pérez que ha quedado para siempre en su archivo.