En las calles andaluzas se respira ya el ambiente previo a la Semana Santa.
Hay capirotes colgados de las tiendas, dulces típicos como las torrijas y el inconfundibles olor del incienso.
Acaba de empezar el periodo litúrgico cristiano de la Cuaresma y en las calles andaluzas se respira ya ambiente de Semana Santa. Hay capirotes colgados de las tiendas, dulces típicos como las torrijas y el inconfundibles olor del incienso.
Es tiempo de quinarios, vía crucis, traslados de imágenes y también de preparar en cada casa algo fundamental como es traje de nazareno.
Para miles de nazarenos y penitentes andaluces la cuenta atrás ya ha empezado. Hay que preparar la túnica y un sinfín de detalles. Algo que se respira en cualquier esquina si nos adentramos, por ejemplo, por la calle Alcaicería de la Loza de Sevilla y llegamos hasta Antigua Casa Rodríguez, fundada en 1816, una de las dos más antigua de la ciudad.
Venden todo el año todo lo que tenga que ver con el mundo cofrade, y como en tantos comercios especializados de Andalucía, ahora es el mes fuerte. Aunque ya vamos con el tiempo justo, los pedidos no paran, según explican dos de sus empleados, David Benítez y Antonio Caballero.
Estos días siempre hay cola, pero no dejan de atender con paciencia y profesionalidad. Y entre ventas y encargos improvisan allí mismo las pruebas pendientes.
Sus artículos preservan la tradición, pero no todo se ha quedado anclado en el pasado. Por ejemplo, el capirote era de cartón y hoy en día se ha modernizado con un sistema que incluso han patentado.
Es uno de los sectores económicos en torno a la Semana Santa. Y es que solo en Sevilla pueden salir a las calles casi cien mil nazarenos.