Como si de una valiosa pieza de joyería se tratase, la aceituna se ha vuelto un bien escaso y caro en el mercado que atrae a los ladrones.
La Guardia Civil intensifica el dispositivo para prevenir el robo de aceituna en una campaña con baja producción y precios altos. De hecho, se están realizando controles desde la recogida a la almazara.
A los productores se les hace recomendaciones como no dejar la aceituna recogida, ni la maquinaria en la finca. Y es que solo el año pasado en Andalucía se denunciaron más de 3.000 robos de aceituna.
Una de las maneras en las que actúan quienes las roban es organizándose en pequeños grupos como si fueran una cuadrilla. Para disuadirlos, a lo largo de la campaña la Guardia Civil realiza controles en el tajo comprobando el alta de los jornaleros.
A esto se suma el control del DAT, el Documento de Acompañamiento al Transporte. Desde 2020, es obligatorio y acredita el origen y el destino de la aceituna. Controles que se realizan por sorpresa y de manera continuada en carretera y en las propias almazaras y cooperativas.
Según ASAJA, apenas se denuncian dos de cada diez robos. Desde el inicio de la campaña y hasta que concluya la rebusca, distintas unidades de la Guardia Civil vigilarán, y este año además, con drones y un helicóptero con tecnología de visión nocturna.