Sin prisa pero sin pausa pero de manera ordenada, los 1.600 vecinos de Grazalema están abandonando la localidad, después de que la Junta haya ordenado el desalojo por miedo a desprendimientos. Los que no puedan alojarse con familiares o amigos de otras localidades, se están trasladados hasta Ronda, donde se ha habilitado el polideportivo El Fuerte y el Centro de Mayores. Andalucía Directo está en la localidad.
Allí ha podido comprobar cómo el pueblo se ha quedado vacío en poco más de dos horas. La Guardia Civil ha revisado las casas para comprobar que no queda nadie porque el desalojo es obligatorio, determinado por "prudencia" pero ante el evidente riesgo de que pueda pasar algo, dado que la zona donde se asienta ya no puede tragar más agua.
El trayecto de viaje suele ser de una hora entre los 43 kilómetros que las separan, aunque la situación de las carreteras de la zona con cortes y otras incidencias por el temporal podrían afectar al tiempo de desplazamiento.
La referida instalación deportiva, situada en el centro de la ciudad, cuenta con dos pistas polideportivas cubiertas, además de diversos espacios al aire libre.
La alcaldesa rondeña, Mari Paz Fernández, ha informado de que los recibirán "con los brazos abiertos" ante "la difícil situación a la que se están enfrentando", tras una decisión adoptada "por criterios técnicos" y tras la visita del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
Fernández ha mantenido contacto con el alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, al que he transmitido su cariño y apoyo en estos duros momentos, y le he ofrecido ayuda y ha puesto a su disposición la ciudad, "como no podía ser de otra manera".
"Dejan atrás sus vidas, sus casas...", ha destacado, tras incidir en la "empatía y solidaridad" en estos momentos. EFE
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