Tierra y mar

Mujeres ganaderas impulsan el retorno de la trashumancia con la iniciativa de la Nueva Mesta

La iniciativa de esta Sociedad Agraria de Transformación tiene entre sus objetivos principales la preservación de razas autóctonas y el intercambio de conocimientos técnicos sobre el manejo de animales.  Más noticias destacadas en la web de Tierra y mar y el programa completo en la plataforma de CanalSur MásDescárgate la App de CanalSur Más en: Play Store y Apple Store.

CANAL SUR MEDIA 8 marzo 2026

La Nueva Mesta nace como una iniciativa que busca recuperar los valores de la trashumancia bajo una perspectiva actual y donde la mujer comparta el liderazgo en un oficio tradicionalmente de hombres. Esta Sociedad Agraria de Transformación une a diversos ganaderos para trasladar rumiantes desde puntos como Santa Olalla del Cala, en Huelva, hasta los puertos de montaña de León. El proyecto, apoyado por la iniciativa Bionomia y la Fundación Monte Mediterráneo, apuesta por la igualdad de oportunidades en el medio rural mientras mantiene vivos los usos y costumbres de antaño.

En la jornada de trabajo que recorre este reportaje de Miguel Montaño, destaca la presencia de figuras como Cristina Sierra, ganadera de la raza berrenda en negro, quien forma parte esencial de este engranaje que conecta vacas, cabras y ovejas con los pastos leoneses. La labor técnica recae en manos de profesionales como las ingenieras forestales María Rodríguez y María Romero, encargadas de supervisar que cada pieza del traslado encaje perfectamente. Para que el viaje hacia la localidad de Salamón, en León, sea posible, es necesario cumplir con un cupo específico de cabezas de ganado, un reto logístico que la organización afronta con determinación.

Un elemento crítico en esta travesía es la presencia de los perros pastores, especialmente los cachorros de mastín leonés que ya se preparan para su misión. Sin embargo, existen códigos estrictos en el campo que prohíben el contacto físico con estos animales, una norma que encierra razones fundamentales para la protección del rebaño frente a posibles amenazas. Descubrir por qué estos perros no deben recibir caricias ni cómo se gestiona el intercambio de razas autóctonas permite entender la complejidad de una vida rural que vuelve a latir con fuerza en las montañas.