La agente de policía Cristina Garzón explica en "Despierta Andalucía" en qué consiste esta práctica y qué hacer en caso de detectar que un menor está siendo víctima de ella. Lo primero es acudir a las fuerzas de seguridad para denunciarlo.
Se conoce como 'happy slapping', que traducido al español sería algo así como "bofetadas felices". Pero detrás de esa amable denominación se esconde un práctica muy grave. Porque no es otra cosa que grabar una agresión a un menor y difundirla en redes sociales a cambio de popularidad, de muchos 'likes'. En "Despierta Andalucía", la agente de policía Cristina Garzón nos ayuda a entender esta lamentable moda y qué hacer si detectamos algún caso.
"Cada vez es más común el acoso entre menores viralizado". El 'happy slapping', explica, es "una agresión física agravada por una humillación digital, hacerla pública y el agresor lo que busca es notoriedad".
Y lo peor, añade, es que la víctima "cuando se va a su casa tampoco se siente segura porque el acoso no cesa" con la difusión de la agresión en las redes sociales.
Lo primer que hay que hacer si detectamos en nuestro entorno que un menor está siendo víctima de un caso de este tipo es "comunicarlo a la Policía", recomienda Garzón. Y también, destaca, "es muy importante la comunicación con los menores, desde la empatía. Ellos no tienen la madurez para entender lo que pasa, se sienten frágiles en un mundo que se les hace grande".
Garzón plantea una pregunta: "¿dejarías solo a tu hijo de madrugada en un polígono?. Pues internet es lo mismo". La protección de los menores frente a las redes se hace imprescindible.