El punto de partida es el fruto del karité, un árbol sagrado de África, recogido por mujeres africanas y tratado con técnica ancestral, que se convierte en producto de alta cosmética gracias a la iniciativa de una empresa andaluza.
Sus fundadores trabajan directamente con cooperativas de mujeres de Ghana y se vuelcan solidariamente en ayudar a su comunidad.
Katia Simone, cubana de nacimiento, lo supo reconocer porque tiene sangre africana. En su recorrido vital desde la Habana hasta Sevilla encontró junto al sevillano Fran Morales un puente de unión entre África y Europa.
Ambos fundaron familia y una empresa que no necesita etiquetar la responsabilidad social porque la lleva en su esencia. Mujeres en aldeas de Ghana se unen en cooperativas para recolectar los frutos del karité, baobab y moringa, árboles sagrados en África, siguiendo una tradición ancestral, y los convierten en aceites esenciales por primera presión en frío, una técnica que hace que no se pierdan sus propiedades naturales.
Esta es la base y el principio de AOKlabs. Productos que se han ido desarrollando en este espacio, donde la investigación es un elemento principal para mantener la esencia. Un equipo dan forma a un proyecto empresarial que trata de trascender de lo puramente comercial. Reciben una materia prima natural de las manos de mujeres organizadas para hacer posible una vida digna en su comunidad, a la que ellos contribuyen.