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"Los Reporteros" analiza en EE.UU. el impacto de la política arancelaria de Trump en las empresas andaluzas

CANAL SUR MEDIA 8 marzo 2026

La guerra en Oriente Medio está sacudiendo el orden mundial y puede generar un periodo de inestabilidad con impredecibles consecuencias. Pero tiene también una vertiente que nos afecta de lleno. Esta semana Donald Trump ha amenazado con cortar toda relación comercial con España, después de que el gobierno no autorizara el uso de las bases de Morón de la Frontera y Rota para su misión bélica en Irán. La advertencia eleva aun más la incertidumbre que provocó la guerra arancelaria, iniciada hace un año. Esa guerra de tarifas ha impactado de lleno en las empresas andaluzas que invierten allí. ¿Cómo lo están gestionando? ¿Están en peligro las inversiones y los sueños de muchos empresarios andaluces en América? Un equipo de Los Reporteros ha viajado a Estados Unidos para comprobarlo.

En el barrio de Brooklyn, en Nueva York, ya no es extraño ver pequeños vehículos eléctricos de reparto circulando entre el tráfico de la ciudad. Algunos de ellos tienen origen andaluz. La empresa sevillana Scoobic ha logrado introducir sus modelos en la estrategia de reparto sostenible de Amazon, un ejemplo del creciente peso de las compañías del sur de España en el mercado más competitivo del mundo: Estados Unidos.

Son empresarios y trabajadores que arriesgan tiempo, dinero y esfuerzo para abrirse camino en una economía dinámica, pero también exigente. Para muchos, Nueva York es la puerta de entrada a un mercado global.

Juan Sánchez, jefe de ingeniería de Scoobic, recuerda cómo comenzó la colaboración con el gigante del comercio electrónico. “Vinieron ellos a Dos Hermanas, Sevilla, Andalucía, España, a buscarnos”, explica. La empresa no se conforma con el despliegue actual y trabaja ya en nuevos desarrollos. “Tenemos entre manos un proyecto de vehículo autónomo. Estamos en el proceso de I+D en Sevilla y queremos expandirnos, no solo en Nueva York; queremos ir a la otra costa, a San Francisco y Los Ángeles. Si nos sirve dentro de Amazon, nos sirve en todo el mundo”, afirma.

Pero el mercado estadounidense no solo premia la innovación tecnológica. También hay espacio para propuestas basadas en la tradición. Es el caso de Ancient Baths, que cuenta con dos centros en Nueva York donde reproduce el concepto de baños inspirado en las culturas mediterráneas.

Andrea Trillo, global marketing director de la firma, explica que el proyecto comenzó hace más de dos décadas en Sevilla. “Es una experiencia única de relajación y bienestar adaptada a Nueva York. Iniciamos nuestra aventura en Sevilla hace 21 años y, después de abrir nuestra experiencia en algunas ciudades españolas, decidimos dar el salto a la ciudad de Nueva York hace ya 13 años”, señala.

El desafío fue adaptar un concepto ancestral a una ciudad marcada por el ritmo frenético. “Lo que busca el cliente neoyorquino es un ambiente de relajación desde la necesidad de escapar de la rutina, de la exigencia de lo que se vive aquí. Viene a calmar su mente, a desconectar, viene a que le cuidemos”, añade Trillo.

La gastronomía es otro de los pilares de la presencia andaluza en Estados Unidos. En mercados especializados de Nueva York abundan productos españoles cada vez más demandados por el consumidor estadounidense.

Paco Fernández Páez, área manager del Grupo Osborne, destaca el atractivo del país para los productos gourmet. “Es el principal consumidor de producto premium en el mundo y, además, la diversificación hace que las empresas exportadoras tengan menos dependencia del mercado doméstico. A eso se suma el auge de la dieta mediterránea”, explica.

La histórica compañía gaditana, con más de dos siglos de trayectoria, lleva tres décadas exportando al país norteamericano. “Llevamos 30 años exportando a Estados Unidos y el principal problema son las trabas burocráticas. No solo para los vinos y las bebidas espirituosas, también para los productos derivados del cerdo ibérico”, apunta Fernández Páez.

En ocasiones, la expansión llega por caminos inesperados. Le ocurrió a la empresa sevillana Inés Rosales, cuyas tradicionales tortas de aceite encontraron su oportunidad gracias al boca a boca.

Lucía Conejo-Mir, vicepresidenta de ventas de Inés Rosales North America, relata el origen de la relación con su importador. “Vinieron a buscarnos. Era una pareja que tenía una empresa llamada Baum-Picos, bastante conocida aquí en Estados Unidos en la importación de quesos. Estaban visitando a un amigo en Córdoba, se enamoraron de nuestro producto y decidieron importarlo”, cuenta.

La clave del éxito fue adaptarse a los hábitos del consumidor estadounidense. “Empezamos a comercializar el producto como maridaje del queso y ahora, cuando vamos a un supermercado aquí en Estados Unidos, encontramos la torta junto a los quesos premium”, explica.

Las grandes compañías también han reforzado su presencia. Acesur, con sede en Dos Hermanas, vende aceite de oliva en más de 120 países y ha consolidado su posición en Estados Unidos con la creación de Acesur North America.

Álvaro Guillén, consejero de la empresa, subraya la importancia estratégica de este mercado. “Es un mercado fundamental para nosotros hoy en día y ha supuesto un salto cualitativo muy importante. Actualmente Acesur USA tiene más de 50 empleados americanos, facturó 190 millones de dólares en 2025 y comercializó 30 millones de litros de aceite el año pasado”, detalla.

Nueva York se ha convertido en un escaparate clave para las empresas andaluzas con vocación exportadora. En la actualidad hay 2.766 compañías de la región que venden en Estados Unidos. Solo en los diez primeros meses de 2025 exportaron productos por valor de 2.181 millones de euros. Entre los más destacados figuran el aceite de oliva, los combustibles y la piedra natural.

Antonio Castro, director general de Trade —la agencia empresarial de la Junta de Andalucía que apoya la internacionalización—, considera que el país ofrece grandes oportunidades. “Plantea oportunidades para múltiples sectores y, teniendo en cuenta la diversificación de nuestra economía, es una excelente oportunidad”, afirma.

Estados Unidos es además el principal mercado extracomunitario para Andalucía. “Es el primer mercado no comunitario dentro del top cinco de nuestros destinos de exportaciones. El siguiente mercado en ese ranking es China y ocupa el número diez”, explica Castro.

La presencia andaluza en Nueva York también se extiende al ámbito cultural. La compañía flamenca de Sonia Olla e Ismael Fernández lleva más de una década actuando en la ciudad.

“Vemos que hay demanda, que se necesita y que ayuda muchísimo a la gente en el día a día”, asegura la bailaora Sonia Olla. Para el cantaor Ismael Fernández, la evolución ha sido notable: “En diez o doce años aquí hemos crecido muchísimo”.

Según Olla, el flamenco aporta un respiro al ritmo vertiginoso de la ciudad. “Aquí todo va muy rápido. Creo que aportamos ese calorcito que hace falta. Es como un intercambio: nosotros crecemos a una velocidad bestial y para el que vive aquí es un momento para expresarse y liberarse del día a día”.

Sin embargo, el contexto internacional ha añadido incertidumbre. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha reactivado una política comercial marcada por los aranceles. En su segundo mandato, el presidente estadounidense abrió una guerra comercial que ha sacudido el comercio mundial.

En un nuevo episodio de tensión, Trump llegó a amenazar con romper las relaciones comerciales con España tras la negativa del Gobierno a permitir el uso de las bases de Morón y Rota en la operación militar denominada “Furia épica”. “Vamos a cortar todo comercio con España, no queremos lo que está haciendo España”, declaró el presidente estadounidense.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, respondió con firmeza: “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”.

A la incertidumbre política se sumó la decisión del Tribunal Supremo estadounidense del pasado 20 de febrero de anular parte de los aranceles aprobados por Trump el año anterior al considerar que el presidente excedió su autoridad constitucional al imponerlos sin el Congreso. La resolución puso en cuestión el acuerdo alcanzado en julio de 2025 entre la Unión Europea y Estados Unidos, que había reducido del 20 al 15 % los gravámenes a los productos europeos.

Para muchas empresas andaluzas, la clave ha sido adaptarse a un entorno cambiante. Álvaro Guillén asegura que la implantación local de su compañía ha amortiguado el impacto. “Nos afecta de una forma distinta por dos motivos: primero, porque ya estamos estabilizados aquí y comercializamos desde Estados Unidos, lo que atenúa el impacto de los aranceles. Y segundo, porque coincidieron con una bajada de precios tras una campaña muy alta, lo que ha suavizado su efecto”, explica.

En el caso de Inés Rosales, la singularidad del producto también juega a favor. “Nuestro producto es muy único. Cada torta es diferente porque están hechas a mano. Pero este mercado, aunque parece cercano, requiere un aprendizaje y una adaptación sustancial”, advierte Conejo-Mir.

Otros sectores notan más la cautela del consumidor. “No nos ha afectado tanto la política arancelaria como la bajada del consumo y la incertidumbre”, señala Fernández Páez, de Osborne. “El consumidor está más cauto a la hora de salir a cenar o adquirir ciertos productos. En algunos productos premium, como el jamón 5Jotas, nos afecta un poco menos”.

Desde la Junta de Andalucía reconocen que ha habido impacto, aunque limitado. “Las empresas han tenido que gestionar un escenario de crisis”, admite Antonio Castro. “Pero, en términos de PIB, estaríamos hablando probablemente de una disminución de las exportaciones equivalente al 0,29 %. Además, muchas empresas que ya vivieron esta situación en 2017 sabían cómo afrontarla y han aprovechado para consolidar su posición”.

En Nueva York, la oficina de Trade —situada en el edificio Chrysler— se ha convertido en un punto de apoyo clave para las pymes que intentan abrirse camino en Estados Unidos.

Michael Wieting, director de la oficina, resume las reglas del mercado estadounidense: “El mercado americano quiere más calidad que precio. No te preguntará de dónde vienes; te dará la oportunidad de conseguir un retorno. Pero también es muy exigente y, si fallas, será difícil tener una segunda oportunidad”.

El equipo acompaña a las empresas durante todo el proceso de internacionalización. “Salimos al barro con ellos. Durante tres o cuatro semanas nos ponemos la camiseta de la empresa andaluza y nos convertimos en sus comerciales: hacemos introducciones, llamadas en frío, correos…”, explica Wieting.

El potencial del mercado estadounidense sigue atrayendo a nuevas compañías. En el último año, unas 800 empresas andaluzas han intentado abrirse camino en Estados Unidos.

Para quienes logran conectar con el consumidor, el premio puede ser enorme. Como resume uno de los empresarios presentes en Nueva York, conquistar a este cliente puede abrir la puerta al resto del mundo: si se logra “enamorar” al mercado estadounidense, el reconocimiento internacional suele llegar después.

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