Nuestro anfitrión por un día es Miguel Knuckey, un sevillano afincado en esta localidad norteamericana, que trabaja como inversor capitalista gestionando un portafolio de diez empresas tras cursar un máster de negocios. Mantiene un fuerte vínculo emocional con sus raíces, y el mundo ecuestre de Florida le traslada constantemente a su tierra. Si quieres ver más noticias destacadas, visita la web de Andalucía X el mundo. Y en la plataforma de CanalSur Más tienes los programas completos. Puedes descargarte la App de CanalSur Más en: Play Store y Apple Store.
La ciudad de Wellington, en el condado de Palm Beach, aparece como un oasis de lujo donde los caballos vuelan en aviones y las propiedades se valoran en millones. En este rincón de Florida, el deporte ecuestre en general y especialmente el polo, marca el ritmo de una economía que genera cifras astronómicas durante la temporada de competición. Miguel Knuckey, un sevillano que nos hace de guía por estas tierras, cuando camina sobre el albero del club hípico, siente que pisa Jerez de la Frontera mientras el sol americano calienta el ambiente. Es un mundo de glamour escondido donde el acento andaluz se niega a desaparecer a pesar de los miles de kilómetros de distancia.
Tras la fachada de éxito y las inversiones de capital, se esconde la historia de su madre, Mari Carmen Ramos, una mujer que llega a Estados Unidos con una maleta vacía y dos niños pequeños. Nos comparte sus recuerdos, que están marcados por el esfuerzo constante y el uso de un diccionario para abrirse paso en un idioma desconocido. El relato de cómo una mujer guerrera limpia casas y cocina platos típicos para asegurar el futuro de sus hijos, añade una capa de humanidad profunda a este entorno de riqueza. Es el sacrificio necesario para que hoy su familia disfrute de una vida establecida sin olvidar nunca sus raíces en Alcalá de Guadaíra, en Sevilla.
La conversación fluye entre platos de comida con nombres curiosos y anécdotas de bailes flamencos que detienen el tráfico en las calles de Miami. Conoceremos también a Victoria, la hija de Miguel, que representa la continuidad de una herencia que mezcla raíces ecuatorianas con el arte de las sevillanas y los trajes de gitana.