Residentes y viajeros españoles viven horas de incertidumbre por la escalada bélica en Oriente Próximo y Golfo Pérsico. En "Despierta Andalucía" hablamos con el religioso almeriense José María Sánchez, evacuado en autobús hacia Egipto. Y con María Luisa Pajuelo, que vive en Dubái.
Unos 30.000 españoles, residentes en los países de Oriente Próximo, viven horas de tensión por la operación bélica lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán y que se ha extendido por toda la región. También hay cientos de turistas andaluces atrapados sin poder coger aviones de regreso por el cierre del espacio aéreo.
En "Despierta Andalucía" hablamos con María Luisa Pajuelo, extremeña de nacimiento y andaluza de adopción, que reside en Dubái junto a su pareja y que está viviendo esta situación en primera persona. Y con José María Sánchez, uno de los sacerdotes almerienses a los que el conflicto sorprendió en Jerusalén en plena peregrinación a Tierra Santa.
"Hoy nos encontramos mucho más tranquilos. Sobre las 9 hemos oído varias explosiones", explica, "pero esta noche hemos podido dormir porque casi no ha habido explosiones de misiles ni nada".
Según la información que está siendo publicada por los medios locales, en Abu Dabi ha habido 3 muertos y 58 heridos leves, relata, "de varias nacionalidades, ninguno de ellos español".
Relata María Luisa que vive en la planta 13 de un edificio con grandes ventanales y que las autoridades de Dubái "ante el riesgo de posibles ataque de misiles, nos recomendaba que buscáramos un sitio seguro y nos alejáramos de las ventanas". "El único refugio que encontramos, que se nos ocurrió, fue ponernos detrás de la isla de la cocina", nos dice, "y dormimos en el suelo".
El gobierno ha suspendido las clases, "estamos en casa trabajando en remoto", y con orden de no salir de casa, destaca. Respecto a sus planes inmediatos explica que "si la situación se normaliza, seguiremos aquí, porque trabajamos aquí".
En el programa conectamos también en directo con José María Sánchez, uno de los sacerdotes almerienses a los que el conflicto sorprendió en plena peregrinación. A las 5 de la mañana ordenaban su salida de Jerusalén, les han facilitado el traslado hasta Egipto en autobús, desde donde nos atiende.
"Casi como en términos bíblicos, estamos haciendo el viaje de la Sagrada Familia", relata, "estamos huyendo de la zona conflictiva, Belén, Jerusalén propiamente, con un nuevo Herodes, que se llama la guerra".
"Nosotros tenemos la fortuna de salir y volver a casa, pero cuánta gente se queda, es muy triste", lamenta el sacerdote.
Nos confirma José María Sánchez que en autobús viajan diez personas, nueve sacerdotes y el conductor. "Lo reconozco, un almeriense no está acostumbrado a vivir de cerca un escudo antimisiles", confiesa acerca de lo que han sentido desde el sábado en una zona atacada por los misiles y drones lanzados por Irán en respuesta a los ataques de EE.UU e Israel.
Les ha sorprendido la "serenidad" de la gente en Jerusalén. "Por desgracia, están tan acostumbrados a estas cosas que es algo que nos tiene que hacer pensar", reflexiona.