El programa recorre explotaciones ganaderas digitalizadas, una tonelería cordobesa reconocida como la mejor del mundo y una fábrica jiennense que transforma residuos del olivar en biochar para fertilizar los suelos.
“Tierra y Mar” vuelve a adentrarse en el mundo rural andaluz para descubrir proyectos que combinan tradición, innovación y sostenibilidad.
Uno de los reportajes destacados será el dedicado a los vallados virtuales en el municipio onubense de Calañas. Allí conoceremos un ejemplo de digitalización aplicada a la ganadería mediante el uso de cercados virtuales y collares GPS que permiten localizar y controlar al ganado en libertad. La tecnología facilita así el trabajo diario de los ganaderos y demuestra cómo la transformación digital ya forma parte del presente del campo andaluz. El programa también abordará la importancia del acompañamiento y el asesoramiento técnico para implantar estos nuevos sistemas en las explotaciones.
“Tierra y Mar” viajará también hasta Córdoba para descubrir el trabajo de Casknolia-Tonelería del Sur, una empresa familiar de Montilla que ha sido reconocida, por tercer año consecutivo, como la mejor tonelería del mundo en uno de los premios internacionales más prestigiosos del sector de la destilería.
El reportaje mostrará el proceso artesanal con el que se elaboran estos toneles únicos, hechos a mano y concebidos como auténticos “trajes a medida”. Los toneleros utilizan agua y fuego para curvar las dovelas de unos barriles impregnados con la esencia de los vinos generosos de la Denominación de Origen Protegida Montilla-Moriles. Sus piezas se exportan actualmente a 36 países y sirven para el envejecimiento de espirituosos de alta calidad.
El programa completará su recorrido en Puente del Obispo, en Jaén, donde visitará una fábrica de biochar impulsada por una familia que apuesta por la economía circular. Allí, los subproductos del olivar se transforman en fertilizante natural mediante un proceso que convierte los residuos orgánicos en un carbón vegetal muy poroso. Este biochar, obtenido a altas temperaturas y en ausencia de oxígeno, no se utiliza como combustible, sino como mejorador de suelos agrícolas, ayudando a retener nutrientes y agua y favoreciendo una agricultura más sostenible.