El programa viaja hasta estos municipios andaluces para conocer a José Antonio y Annik, dos historias de cambio, raíces y valentía lejos de la gran ciudad.
"Los Repobladores" viaja este domingo hasta Villaviciosa de Córdoba y Beas, dos municipios andaluces para conocer a José Antonio y Annik, dos historias de cambio, raíces y valentía lejos de la gran ciudad.
En Villaviciosa de Córdoba, José Antonio (44) ha pasado de dirigir un centro comercial en un capital a trabajar en la recogida de piña en altura con arneses en Villaviciosa de Córdoba, su pueblo natal.
Con 14 años se fue al internado de la Universidad Laboral de Córdoba. En esta ciudad permaneció hasta que se licenció en Derecho a los 24. Con 25 años entró a trabajar en unos grandes almacenes en labores de dirección de personal y entonces comenzó un periplo por: Jaén, Badajoz o Sevilla, entre otros lugares. En esta última localidad alcanzó el puesto de director del centro comercial teniendo a más de 60 personas a su cargo. Sin embargo, un día se dio cuenta de que donde realmente había sido él feliz había sido en su pueblo, Villaviciosa, así que lo dejó todo y se vino buscando una mejor calidad de vida y ser su propio jefe.
Desde 2020 que se vino trabaja como formador de oficios forestales pero además está llevando un olivar familiar que es centenario. Él asegura que ahora no tiene la seguridad de una nómina pero ha ganado una calidad de vida que no se puede medir. Está casado con Mari Carmen desde hace 6 años y tras 8 de noviazgo. Ella trabaja en una oficina de Sanitas. Comparten la afición del Tiro con Arco en el Bosque.
En Beas, Annik (42) encontró el equilibrio entre su vocación artística y la maternidad. Mimo y payasa de profesión, ha recorrido el mundo de circo en circo, pero decidió cambiar los escenarios itinerantes por la tranquilidad de un pequeño pueblo andaluz.
Nacida en Bruselas, estudió artes escénicas y llegó a Barcelona en 2005 para formarse en escuela de circo. En 2009 se trasladó a Madrid, donde conoció a su pareja, acróbata y también dedicado a las artes escénicas. Durante años compaginaron cursos de teatro con giras internacionales en festivales de verano. En 2015 nació su hija, y con ella surgió una nueva prioridad: ofrecerle un entorno más estable y natural. Durante tres años viajaron por Europa —Francia, Alemania o Suiza— buscando el lugar ideal para asentarse.
Enamorados de Andalucía, en 2019 se instalaron en Punta Umbría y, un año después, dieron con su destino definitivo: Beas. Allí rehabilitaron con sus propias manos la Finca La Loba, una construcción con más de cien años de historia que antiguamente fue zona de pastores y lavanderas.
Hoy continúan vinculados al mundo del espectáculo realizando animaciones en distintos pueblos y han creado juegos de madera artesanales, combinando creatividad, tradición y vida rural.