David Pastor Vico ha presentado en "La mañana de Andalucía" su reciente obra en la que aboga por el nosotros antes que por el yo y sugiere alejarnos de las redes sociales y apostar por las plazas y los barrios.
David Pastor Vico, filósofo y comunicador, ha presentado su reciente obra 'Filosofía para desconfiados', un libro que busca rescatar la confianza interpersonal en un mundo marcado por el individualismo y la soledad no deseada.
El filósofo sevillano. que ha cosechado un gran éxito editorial en México y colabora actualmente en medios, entre ellos Canal Sur Radio, ha asegurado en "La mañana de Andalucía" que la sociedad actual se enfrenta a una crisis de convivencia alimentada por algoritmos que refuerzan nuestros sesgos y nos aíslan. Según Vico, la supervivencia del ser humano durante 300.000 años no ha sido un logro individual, sino el resultado de nuestra capacidad de formar comunidad.
Durante su intervención, el filósofo subrayó la diferencia crucial entre dudar y sospechar, advirtiendo sobre los peligros de una sociedad que renuncia a creer en los demás. Para Vico, la sospecha constante es un ejercicio que nos empobrece intelectualmente y nos aleja de la felicidad. "Dudar es un ejercicio sano. El problema es que estamos confundiendo la falta de confianza con la sospecha. No seamos desconfiados patológicos porque nos va muy mal", afirmó el autor, quien también recalcó que "quitarte la posibilidad de conocer a gente es hacerte más tonto".
Vico vincula directamente la salud democrática de una nación con el nivel de confianza entre sus ciudadanos. "Un país con un alto índice de confianza interpersonal es democráticamente más sano, menos corrupto políticamente, es más inteligente y es más feliz", afirma, instando a los ciudadanos a hablar con sus vecinos para descubrir que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.
Vico también arremete contra las corrientes que promueven un individualismo feroz, defendiendo el concepto de "nosotros" como la base de la solidaridad y la plenitud humana. En su análisis, critica la "mala psicología positiva" que sitúa el egoísmo como algo natural, contraponiéndolo a la naturaleza cooperativa de nuestra especie. "El yo es un invento de mercado. El yo es el que compra. El nos es el que es feliz", sentencia el filósofo, recordando que los grandes hitos de la civilización surgieron cuando decidimos cuidar de los más vulnerables en lugar de abandonarlos.
Como solución a la actual deriva social, el autor propone recuperar el contacto humano directo en los barrios y plazas, alejándonos de la "cámara de eco" de las redes sociales.