"Buenos días gente de Andalucía"
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"Buenos días gente de Andalucía"

Oxfam alerta de una "crisis habitacional" que marca el futuro de los jóvenes

En "Buenos días Gente de Andalucía" hablamos con el responsable de vivienda de la ONG quien asegura que el acceso a la vivienda en España se agrava y amenaza con ampliar la desigualdad social.

CANAL SUR MEDIA 28 marzo 2026

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales en España, especialmente para los jóvenes y colectivos vulnerables. Así lo refleja el último informe de Oxfam Intermón, que dibuja un escenario de fuerte encarecimiento del alquiler y crecientes desigualdades, hasta el punto de que heredar una vivienda comienza a perfilarse como una de las pocas vías de acceso a una casa en propiedad.

Alejandro García Gil, responsable de políticas de vivienda, protección social y empleo de Oxfam Intermón en España, describe en "Buenos días Gente de Andalucía" la situación con contundencia: “Hace una fotografía de una crisis habitacional que estamos viviendo en España y que sobre todo afecta a las personas que viven de alquiler”. Entre los colectivos más perjudicados, destaca a los jóvenes —para quienes el alquiler es la principal vía de emancipación— y a las personas migrantes, aunque también alerta de la vulnerabilidad de mayores que se ven obligados a abandonar sus viviendas tras cambios en la propiedad.

El informe pone cifras a esta realidad. En los últimos cinco años, el coste de la vivienda se ha disparado, hasta el punto de que el 85% de los inquilinos destina más del 30% de sus ingresos al alquiler y uno de cada tres supera el 50%. “Hemos visto cómo el alquiler se come el salario o los ingresos de las personas inquilinas. Y es algo que no nos podemos permitir como sociedad”, advierte García Gil, quien subraya que esta situación limita el consumo y termina afectando al conjunto de la economía.

Uno de los aspectos más preocupantes es el cambio estructural que se vislumbra en el acceso a la vivienda. “Solo el 14% de la población cree que podrá comprarse una vivienda en el futuro”, explica el experto, que alerta de una tendencia creciente: “No es solo que la herencia sea la única alternativa, es que además aumenta las desigualdades”. Según señala, quienes ya tienen vivienda en propiedad tienen más probabilidades de heredar otra, mientras que los inquilinos parten en clara desventaja, ampliando la brecha social.

Las consecuencias van más allá de lo económico. La dificultad para acceder a una vivienda retrasa la emancipación —que en España se sitúa ya en torno a los 30 años— y condiciona proyectos vitales como la formación de una familia. “Estamos retrasando procesos y ciclos vitales que suponen un lastre para la economía y para la sociedad”, apunta García Gil, quien relaciona directamente esta situación con la baja natalidad.

Además, el problema tiene un impacto territorial desigual. En ciudades como Málaga, donde la presión turística y la llegada de nuevos residentes elevan la demanda, el acceso a la vivienda se ha vuelto especialmente difícil. “Hay más gente buscando vivienda que viviendas disponibles”, señala el experto, lo que obliga a muchos trabajadores a vivir lejos de su empleo y rompe vínculos sociales y familiares.

El informe también constata un cambio profundo en el modelo residencial. En apenas 15 años, el porcentaje de población que vive en propiedad ha pasado del 90% al 75%, mientras que el alquiler ha crecido del 10% al 25%. Una tendencia que, unida al incremento del 40% en los precios desde 2021, apunta a un aumento sostenido de la desigualdad si no se adoptan medidas.

Ante esta situación, Alejandro García Gil recomienda a los inquilinos acogerse a las medidas vigentes de prórroga de contratos: “Que pidan a su casero la prórroga… porque significa seguir pagando lo mismo y no acudir a ese mercado tan tensionado”. Pero también lanza un mensaje más amplio: “Es necesaria la implicación social y política… si no somos capaces de pedir respuestas a los gobiernos, la crisis va a ir a más”.

El informe de Oxfam Intermón sitúa así la vivienda en el centro del debate social y económico, alertando de que su evolución condicionará no solo el bienestar de los ciudadanos, sino también el futuro del país.

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