El conflicto en Oriente Medio ha interrumpido las rutas de suministro de energía hacia la India, convirtiendo el simple hecho de cocinar en un auténtico desafío
En ciudades como Delhi, las familias soportan largas colas para conseguir una bombona
En algunas ciudades indias el impacto de la guerra en Irán ya es visible en la vida cotidiana. En Bombay y otras grandes ciudades, restaurantes y hoteles advierten de que la escasez de gas licuado de petróleo (GLP), esencial para cocinar, está provocando una crisis en el sector.
La Asociación Nacional del país, que representa a más de 500.000 establecimientos, asegura que muchos negocios están al borde del cierre por la dificultad para conseguir bombonas de gas. En algunos casos, los restaurantes han reducido sus menús o eliminado platos que requieren más tiempo de cocción, mientras que otros - en Nueva Delhi se calcula que hasta un 20% - se han visto obligados a cerrar temporalmente.
El problema tiene una explicación estructural: India importa cerca del 60% del gas de cocina que consume y alrededor del 90% procede de Oriente Medio, una región directamente afectada por el conflicto. El país consumió más de 33 millones de toneladas de GLP el último año, lo que hace extremadamente sensible su economía a cualquier interrupción en el suministro.