La firma tendrá lugar este sábado en Asunción, Paraguay, y constituirá un mercado potencial de 700 millones de personas.
El acuerdo tiene tiene en pie de guerra a los agricultores europeos y en particular a los españoles.
El acuerdo aún tendrá que superar en tenso proceso de aceptación en Europa.
La Unión Europea y los países de Mercosur firman este sábado el acuerdo de libre comercio con el que las dos regiones culminan casi 26 años de negociación y establecen un nuevo marco de relaciones que, con el campo europeo y media docena de países en contra, puede entrar en vigor de manera interina, pero tendrá que superar un tenso proceso de ratificación para su aplicación definitiva.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, además del comisario de Comercio, Maros Sefcovic, representarán a la Unión Europea en la ceremonia que tendrá lugar en Asunción, capital del país que ejerce este semestre la presidencia rotatoria de Mercosur.
A la ceremonia, que arrancará a las 13.15 horas (hora local, 17.15 CET) en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, asistirán los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; de Uruguay, Yamandú Orsi; y de Argentina, Javier Milei. No estará, sin embargo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha excusado su ausencia por razones de agenda, aduciendo que el programa contaba inicialmente sólo con los ministros de Exteriores para la firma y ha sido a última hora cuando se ha cursado la invitación a los mandatarios.
"La Unión Europea y Mercosur harán historia al crear uno de los espacios de libre comercio más grandes del mundo", ha celebrado la víspera de la sirva Lula da Silva, en una rueda de prensa en Río de Janeiro acompañado por la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen.
Tras un cuarto de siglo de "sufrimiento e intentos" por llegar a un acuerdo, las dos regiones crean una nueva asociación "basada en el multilateralismo", ha dicho el mandatario brasileño, que ha puesto también el acento en que los signatarios reafirman el "pleno respeto" de todos los pactos internacionales de Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio (OMC).
A partir de la firma, la parte comercial de competencia exclusiva de la UE podría entrar en vigor de manera interina cuando el primer país de Mercosur lo ratifique, y ello sin esperar al consentimiento de la Eurocámara, que aún no tiene fecha para el voto y cuyos grupos afrontan divididos, más atentos a intereses nacionales que de familias políticas, el escrutinio del pacto.
En todo caso, las fuertes críticas que mantiene el sector agroalimentario europeo y la amenaza de eurodiputados de llevar el pacto ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) si así ocurre, han hecho que Bruselas se muestre cauta y no aclare si contempla esta entrada en vigor provisional o esperará al consentimiento europarlamentario.
El pleno del Parlamento Europeo puede aprobar o tumbar el acuerdo en su totalidad, pero no enmendarlo. Entretanto, la sesión plenaria de la próxima semana incluye en su agenda dos resoluciones una de la ultraderecha y otra de la izquierda radical que piden denunciar la firma ante el TJUE.
El acuerdo de asociación, por su parte, podrá entrar en vigor provisionalmente entonces, pero necesitará además el visto bueno de los 27 a nivel nacional para su aplicación definitiva. Entonces los acuerdos entre la UE y Mercosur afrontarán otro reto en el camino de la ratificación definitiva, habida cuenta de que la luz verde para la firma salió adelante con el apoyo de 21 de los 27, ya que cinco países votaron en contra Francia, Hungría, Polonia, Irlanda y Austria y Bélgica se abstuvo.
PLANAS ADVIERTE DE QUE EL ACUERDO ES ESTRETÉGICO
El ministro español de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, destacó que este pacto tiene carácter estratégico para la UE y constituye una necesidad comercial, aunque también manifestó comprensión con las inquietudes del sector agrícola.
"Yo creo que lo primero que hay que dejar claro es que éste es un acuerdo estratégico para la Unión Europea y que no es únicamente lo agroalimentario lo que está presente en el mismo. Yo siempre lo he calificado así, es una necesidad desde el punto de vista comercial", dijo a EFE en Berlín, donde participó en el Foro Global para la Alimentación y la Agricultura (GFFA).
El tratado también constituye una oportunidad, destacó Planas, puesto que implica la creación de un mercado de 700 millones de personas, el equivalente a cerca del 10 % de la población mundial, que representa además el 25 % del PIB global.
"Es una oportunidad, visto bajo una perspectiva española, para la ampliación de los mercados en temas tan importantes y (en) productos como el aceite de oliva, el vino, el porcino o los productos agroalimentarios transformados y junto a ello también la posibilidad de proteger nuestras denominaciones de origen", detalló el ministro. También ofrece la posibilidad de abastecer de soja al sector ganadero español, agregó.
"¿Hay una preocupación? Yo lo entiendo. En cualquier acuerdo comercial siempre la hay. Tengamos claro que somos una potencia agroalimentaria, España y la Unión Europea, que nuestro saldo con el resto del mundo es positivo. Por tanto, no tenemos que tener miedo a competir", explicó Planas.
Pero además, aseguró, los contingentes, las cláusulas de salvaguardia y las medidas de apoyo que se contemplan proporcionan un "colchón" suficiente para la protección de la agricultura europeo, teniendo en cuenta que los productos sensibles de los que se está hablando suponen únicamente entre el 1 y el 2 % del consumo comunitario.
"Cada vez que ha habido un acuerdo comercial existen siempre interrogantes, dudas. Pero hasta ahora yo creo que España y la Unión Europea han ganado de todo en todos los acuerdos comerciales abiertos con países terceros. Y este debe ser de nuevo un caso de éxito", remachó Planas.
SALVAGUARDAS AGRÍCOLAS PARA CONVENCER A ITALIA Y MITIGAR CRÍTICAS DEL CAMPO
Para superar la oposición de varios países a la firma, la Comisión ha pactado con el Consejo y la Eurocámara un conjunto de salvaguardas que refuerzan la protección del campo europeo ante potenciales distorsiones graves causadas por la apertura al Mercosur en sectores sensibles para los europeos, como las aves de corral, la carne de vacuno, los huevos, los cítricos y el azúcar.
Estas medidas establecen umbrales específicos para que Bruselas pueda iniciar investigaciones y activar medidas específicas después en caso de fuerte impacto en productos agrícolas europeos si las importaciones de productos sensibles se incrementen de media un 5% y los precios cayeran en el mismo porcentaje en un periodo de tres años (frente al 10% que propuso la Comisión en un primer momento).
UN MERCADO DE 700 MILLONES DE PERSONAS
Bruselas estima que las empresas europeas podrán en virtud del acuerdo ahorrar cada año unos 4.000 millones de euros en aranceles y se beneficiarán de procedimientos aduaneros más sencillos, al tiempo que asegura un acceso privilegiado a materias primas esenciales.
El acuerdo entre la UE y Mercosur permitirá establecer el área de libre comercio más grande del mundo, con 700 millones de personas, y para ello se eliminarán progresivamente el 91% de los aranceles que Mercosur cobra a las producciones europeas ahora y del 92% de los gravámenes con los que el mercado único tasa las compras a los países del Cono Sur.
El nuevo marco, que además el pacto comercial establece un acuerdo de asociación de política y cooperación, también aspira a estrechar lazos entre los dos bloques frente a retos como el cambio climático y la transición digital y, sobre todo, ganar peso geopolítico en un contexto de inestabilidad internacional, tensiones transatlánticas en lo comercial y político y la búsqueda de alternativas para romper con las dependencias de recursos estratégicos hasta ahora obtenidos de Rusia y China.