Los costes del campo han crecido un 30 % desde que comenzó la guerra debido, sobre todo, a los abonos que han llegado a subir en una semana un 72 %.
Y eso ya se nota en frutas y verduras.
Las repercusiones en los carburantes las estamos viviendo desde el primer día. Pero ahora llegan a los alimentos. Los que suben son, sobre todo, las verduras, y lo hacen porque los fertilizantes que se echan en el campo para producirlas se están encareciendo. Los abonos han llegado a subir en una semana un 72 por ciento. Y eso pasa factura a las explotaciones agrarias, y a partir de ahí, a toda la cadena alimentaria.
Nosotros compramos esos fertilizantes a Egipto, Rusia o Bélgica, entre otros países. Pero las materias primas con las que se producen, urea, sulfatos o amoniaco, un tercio de ellas sí pasan por países en conflicto, como Qatar, Arabia Saudí o Irán. Sabiendo esto, los productores e intermediarios suben precios. Dónde más se nota es en los tomates, pimientos o berenjena que han subido una media de un euro el kilo en tan sólo una semana. Y los guisantes, 1,50 euros, hasta los seis euros y medio.
Llenar el carro de verdura y fruta es hoy más caro que hace una semana. La razón es que hay alimentos que han subido un euro el kilo en 7 días, como los tomates o los pimientos. Los consumidores critican que además se trata de los productos más básicos en platos y guisos.
Los economistas explican que los agricultores están sufriendo encarecimientos en varios frentes, y adelantan subidas. Además, es una escalada de precios que hoy es difícil saber dónde llegará si se produce desabastecimiento de algún alimento.