Teherán recrudece los ataques en el Golfo Pérsico, mientras Israel bombardea Irán y Líbano. La embajada de Estados Unidos en Irak, golpeada con cohetes y drones. La guerra cumple 18 días.
Israel asegura haber eliminado a Alí Larijaní, jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Irán y figura clave del régimen. El dirigente iraní era el objetivo de mayor rango después del líder supremo. El ejército israelí lo da por muerto en el mismo ataque al jefe de la fuerza paramilitar Basij, Gholamreza Soleimani.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha asegurado este martes que su ejército logró matar tanto a Larijaní como a Soleimani, el jefe de la fuerza Basij y uno de los pilares de la represión. Ambos fueron objetivo en la noche de este lunes de una oleada de los denominados “asesinatos selectivos” contra líderes iraníes y palestinos en el país.
Larijaní es considerado como la figura con más poder de decisión en Irán y el objetivo de mayor rango desde el entonces líder supremo, Ali Jameneí, asesinado en el primer día en que Donald Trump y Benjamín Netanyahu lanzaron la guerra, el pasado 28 de febrero.
Esta pasada madrugada, Israel lanzó una nueva oleada de ataques contra Irán y Líbano, tras detectar el lanzamiento de misiles desde Irán hacia su territorio.
Teherán, por su parte, ha recrudecido la ofensiva en el Golfo. La embajada de Estados Unidos en Bagdad, la capital de Irak, ha sido blanco de uno de los ataques más intensos desde el inicio de la guerra, con cohetes y drones. Emiratos Árabes Unidos y Qatar también han denunciado nuevos bombardeos.