Acuerdo muy relevante el firmado este viernes entre el Gobierno central y el vasco, que otorga a Euskadi la gestión de cinco nuevas competencias, entre ellas las pensiones no contributivas y los subsidios por desempleo.
Un traspaso que asegura el apoyo del PNV a Pedro Sánchez por ahora, aunque el Gobierno vasco avisa que quiere más.
El Gobierno central y el PNV han cerrado la transferencia de cinco competencias que reclamaba el Gobierno vasco. Pedro Sánchez reconduce su relación con los nacionalistas, otro de sus socios de investidura, tras pactar la financiación autonómica con ERC. La más importante de esas transferencias, la gestión ahora por parte de Euskadi de las prestaciones de desempleo. El acuerdo entre los gobiernos español y vasco estaba pactado desde julio e incluye la cesión de las prestaciones de desempleo, las no contributivas de la Seguridad Social, la gestión integral del Seguro Escolar, las labores de Salvamento Marítimo y las funciones del Centro de Verificación de Maquinaria de Barakaldo.
Pero en sus aspiraciones están también otra quincena de nuevas competencias hasta cumplir en su integridad lo plasmado en el Estatuto Vasco en materia de autogobierno, por las que el Lehendakari, Ismael Pradales, apremia a Pedro Sánchez. El gobierno vasco quiere obtener la cogestión de los aeropuertos de Bilbao, Vitoria y Fuenterrabía. Una cesión a la que cierra la puerta el presidente de Aena, pero que el Lehendakari vuelve a abrir. Según Pradales, se abre una nueva fase, una oportunidad para el País Vasco, que el PNV no aceptará como moneda de cambio para la permanencia política de Pedro Sánchez.
Pradales ha dicho que los vascos no van a permitir que se "pervierta el elemento normativo original" del Estatuto de Gernika, el "espíritu y la letra" de un pacto político "entre iguales que no puede ser moneda de cambio ni instrumento de supervivencia política" para nadie. Lo ha dicho este viernes durante la inauguración este viernes en Vitoria del Foro Capital, un lugar de debate periódico impulsado por la Fundación Vital.
Para la apertura de esta nueva fase, ha anunciado que el Gobierno Vasco está elaborando un informe de evaluación de cumplimientos e incumplimientos de los acuerdos suscritos hasta ahora por los dos ejecutivos. "Esta será la base para la revalida bilateral", ha dicho. Ha insistido en que el Estatuto de autonomía "no es una carta otorgada", sino que es un acuerdo "o se puede reinterpretar de manera unilateral" ni tampoco "desnaturalizar". "Necesitamos todas las capacidades políticas para adoptar las decisiones más adecuadas para nuestro futuro. Queremos autogobernarnos y no que otros decidan por nosotros", ha zanjado.
Ha hablado también de la transferencia en la gestión de los aeropuertos que reclama el Gobierno Vasco, un ámbito que ha reconocido que es "delicado" aunque ha dejado claro que no renuncia a lo que corresponde a este pueblo "por ley". En relación a la negociaciones que llevan a cabo los partidos en torno a un nuevo estatuto político, el lehendakari ha dicho es indudable que tras más de 46 años del Estatuto de Gernika, el momento actual exige un nuevo marco político de relación bilateral con el Estado para dar respuesta a cuestiones que no estaban en aquel momento en la agenda como el tema migratorio.
Praales ha dicho que el País Vasco tiene que estar preparado ante la hipótesis de un futuro cambio político en el Gobierno central pero ha dejado claro que no va a perder el tiempo en especulaciones y que, por el momento, seguirá "jugando la partida" con el actual Ejecutivo para avanzar en términos de autogobierno. Ha afirmado que es "obvio" que la situación política en el Estado es "muy precaria" desde el punto de la estabilidad y "muy complicada" la gobernabilidad". Sobre la posibilidad de un adelanto electoral a 2026 como ha augurado el presidente del PNV, Aitor Esteban, el lehendakari ha dicho: "Aitor y yo hablamos bastante de esto y hacemos nuestras quinielas".