Desde el polémico aterrizaje de Delcy Rodríguez en Barajas hasta el asilo al líder opositor Edmundo González, pasando por el papel de Rodríguez Zapatero, las relaciones entre ambos países se caracterizan por un difícil equilibrio y la bronca política.
Las relaciones bilaterales entre España y Venezuela han estado marcadas en los últimos años por episodios como la visita de Delcy a Barajas en 2020, la relación del expresidente Zapatero con el régimen de Maduro o el exilio político en España del líder opositor Edmundo González. Con la captura de Maduro se abre una nueva etapa cargada de incertidumbre.
El líder opositor Edmundo González, considerado por la oposición venezolana como presidente electo, tras las elecciones del 28 de julio de 2024 en Venezuela, nunca pudo tomar posesión del cargo. Maduro, acusado de fraude electoral, se mantuvo en el poder con las críticas de buena parte de la comunidad internacional. El gobierno español no reconoció a Maduro y exigió unas actas electorales que nunca aparecieron, pero tampoco reconoció a González como presidente electo. Luego facilitó su salida de Venezuela y dio asilo político al líder opositor en Madrid después de refugiarse durante unos días en la embajada española en Caracas. Un exilio en el que medió el expresidente Zapatero.
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha sido, de hecho, un hombre bien relacionado con el Gobierno de Maduro, tanto que la oposición española lo ha considerado como amigo del régimen venezolano. Hasta tal punto que el PP le ha citado a declarar en el Senado para que explique sus posibles conexiones con la dictadura y con directivos de la compañía aérea plus ultra, cuyo rescate investigan los jueces.
La relación de Venezuela con España alcanzó uno de sus momentos más delicados con la visita de Delcy Rodríguez al aeropuerto de Madrid Barajas, donde mantuvo un encuentro con el exministro José Luis Ábalos, en enero de 2020, lo que pudo ocasionar un conflicto internacional, ya que la vicepresidenta venezolana tenía prohibido pisar suelo europeo.
Pero si España ha tenido sus diferencias con el Gobierno de Maduro, también las ha tenido con la oposición venezolana. Hace menos de un mes Sánchez reconoció la labor de oposición de María Corina Machado, pero no felicitó a la lider opositora cuando recibió el premio nobel de la paz el pasado mes de diciembre en Estocolmo.
Ahora, con la nueva situación, las relaciones de Venezuela y España entran en una nueva fase y solo los días dirán en qué sentido discurrirán.