El extesorero del PP ha asegurado que la operación "Kitchen" empieza en el partido con el borrado de discos duros. Además de los audios relacionados con el expresidente del Gobierno, reconoce que guardaba grabaciones con Javier Arenas.
Luis Bárcenas llegaba a la Audiencia Nacional poco antes de las diez de la mañana. Minutos antes lo hacía su esposa, Rosalía Iglesias, junto a sus abogada.
Ambos son testigos como parte de la acusación particular que sienta en el banquillo a la cúpula del Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy.
El extesorero del PP Luis Bárcenas ha confirmado en la Audiencia Nacional que, cuando estaba en prisión preventiva por el caso Gürtel en 2013, encargó a un preso borrar audios "relacionados" con "M.R.", siglas que, según ha dicho, respondían al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy.
Este episodio ahora forma parte del juicio del caso Kitchen en el que ha declarado Bárcenas como testigo este lunes y ha calificado de "película" esta presunta trama parapolicial de espionaje orquestada en su contra para sustraerle documentación sensible para el PP y sus dirigentes relacionada con Gürtel y evitar así que llegase a manos del juez.
A lo largo de su declaración, el también exsenador del PP ha ido confirmando las tesis de la Fiscalía Anticorrupción, entre ellas el encargo que hizo en 2013 un interno de la prisión de Soto del Real para que, durante un permiso penitenciario, borrase unos archivos que tenía guardados en la nube.
Le dio las instrucciones "por escrito" en una nota en la que le decía "lo que tenía que hacer una vez accediese a los audios relacionados, en este caso, con M.R., que era Mariano Rajoy", ha señalado Bárcenas.
El extesorero del PP, que logró en 2024 la libertad condicional tras años en prisión por el caso Gürtel, ha explicado que dio a ese preso las "claves de acceso" a la nube para que borrase el material.
Y aunque ha dicho que no es "el trazo" con el que escribe "habitualmente", ha reconocido como suya la letra que aparece en una nota manuscrita que ahora forma parte del caso Kitchen y en la que decía: "Álex hay que destruir todos los audios de M.R. cuando yo te dé la orden, no debe quedar nada, es mi compromiso, haz el favor de ir recuperándolos. Un abrazo".
De la misma forma que ha reconocido al preso al que se lo encargó al serle exhibida su foto. "Tiene una cara inolvidable", ha apuntado.
Según la tesis del fiscal, los acusados, entre los que figura el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, su segundo, Francisco Martínez, y parte de la cúpula policial, conocían este encargo y "controlaron todos los movimientos del interno" desde que contactó con Bárcenas, si bien "no consta" ni que llegasen a hacerse con copia de estos archivos ni que el preso llegase a "completar la encomienda" porque fue detenido durante el permiso en el que debía hacerlo.
Bárcenas también ha relatado las dos visitas que recibió en prisión del abogado y exfiscal Ignacio Peláez, a quien ha vinculado con el exministro Federico Trillo.
Según ha declarado, Peláez le contó que "había determinada información" del caso Gürtel que "estaba manipulada", relacionada con las grabaciones que dieron origen al caso y que había "policías" que lo podían acreditar, entre los que figuraba precisamente uno de los acusados: el comisario jubilado José Manuel Villarejo.
El abogado, ya fallecido, le dijo que estaba hablando con otros imputados del caso y que si estaba dispuesto a "pagar una cantidad", esos policías podían demostrar la presunta manipulación de esas pruebas, y aunque no ha recordado cuál era esa cantidad, sí que sabe "que eran millones de euros, no menos de 6 millones ni más de 12".
Bárcenas, ha proseguido, le indicó que estaba dispuesto a pagar "la parte alícuota" que le correspondiese porque "tenía el máximo interés en ese tema", sin embargo, después Peláez volvió a visitarle con un documento que quería que firmase en el que Bárcenas tenía que reconocer que no habían hablado de nada y que había sido el extesorero quien quería hablar con él y no al revés. "No se lo firmo", ha señalado.
Por otro lado, el extesorero del PP ha declarado que Sergio Ríos, quien fuera su chófer entre 2013 y 2014, tenía "acceso permanente" a su teléfono móvil, puesto que lo dejaba en su coche siempre que iba a alguna reunión. Bárcenas ha asegurado que Ríos, acusado en el juicio por haber sido captado como confidente de la presunta trama, era, más allá de un mero conductor, su "chico para todo", puesto que también realizaba tareas administrativas, como cobrar cheques o "llevar documentación a algún sitio". Bárcenas ha indicado que contrató a Sergio Ríos por recomendación de un antiguo jefe de seguridad del PP. Ríos era "amigo suyo" y había hecho "trabajos" en el PP, ha manifestado el extesorero.
Además, Bárcenas ha subrayado que el día que entró preso en Soto del Real, en junio de 2013, Ríos acudió a la cárcel para entregarle "una bolsa con ropa" y se llevó "el reloj, la corbata y el teléfono móvil".
El pasado jueves, dos agentes de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional declararon en el juicio de 'Kitchen' que Ríos, acompañado por el comisario jefe de la UCAO, Enrique García Castaño, les habría entregado dos teléfonos supuestamente de Bárcenas en una cafetería del centro de Madrid para realizar un volcado del contenido de los mismos.
Bárcenas ha explicado que no creyó a un periodista cuando le habló de una operación sin autorización judicial para espiarle y como su mujer le decía que notaba que la seguían.
También ha dicho que conoció al comisario Villarejo sin ser consciente de quien era.