Irán incrementa sus ataques en el Estrecho de Ormuz. El objetivo es paralizar el tráfico de hidrocarburos y dañar la economía mundial como respuesta a la operación bélica de Estados Unidos e Israel.
Irán incrementa sus ataques en el Estrecho de Ormuz. El nuevo líder iraní, Mojtaba Jameneí, promete el bloqueo del paso para "presionar al enemigo". El objetivo es paralizar el tráfico de hidrocarburos y dañar la economía mundial como respuesta a la operación bélica de Estados Unidos e Israel.
Este jueves ha atacado a dos petroleros entre Kuwait e Irak. Es el quinto ataque de este tipo en menos de 48 horas. Y la Guardia Revolucionaria iraní promete que no será el último.
Estos ataques vuelven a disparar el precio del petróleo. Las navieras que se atreven a pasar por aquí pagan seguros a precio de oro. Pólizas un 50 % más caras que hace una semana. Y el riesgo de morir bajo fuego iraní. Costes que impactarán con fuerza en la economía global.
Los misiles estadounidenses endurecen también su ofensiva. Estos bombardeos están diezmando la aviación y la marina iraníes. Mientras, Israel castiga el sur del Líbano y su capital, Beirut, para contener a Hezbolá, aliado de Irán en la frontera israelí. Se cuentan ya 642 muertos, 91 de ellos niños.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump se muestra triunfante ante los suyos. Entre los republicanos crece la inquietud por el coste de la guerra en el bolsillo de los estadounidenses, a pocos meses de las elecciones de medio término.
Mientras, en Irán la preocupación es otra. Según la ONU, la guerra ha desplazado a 3,2 millones de personas en el interior del país, solo en trece días de conflicto.